lunes, 11 de noviembre de 2013

El juego de Ender

Enormes los últimos diez minutos de esta película.

El resto de la cinta, como si no lo hubiera visto: militarismo, fomento de la competitividad, presión psicológica, estrés, violencia, calumnia política, belicismo... todo aquello que rechazo. Pero esos últimos diez minutos valen por el resto de la película y por otras tantas más.

¿Un niño superdotado que cuestiona sistemáticamente toda autoridad por encima de él y acaba rechazando la guerra y entablando comunicación con el enemigo, desoyendo a toda su propia especie?... Sí. Oh, Señor, claro que sí.

Para esto está la Ci-Fi, para concienciar. A ver si leo la novela.



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