miércoles, 4 de julio de 2012

La verdad sobre Mangas y Comics

Como la verdad sobre perros y gatos. Titulo así esta pequeña entrada porque ambos medios son realmente diferentes entre sí. Esta es una pequeña impresión, sensación que he tenido después de retomar a los "superhéroes" durante un corto período de estrés de la tercera evaluación, y acto seguido volver a los mangas y animes que venía leyendo de antes. Ha sido como volver a la calma. A lo contemplativo. A lo reflexivo, incluso en las escenas más violentas. Pues, en el manganime, las intrincadas líneas que conforman tal perfección estilística y visual, son puro "currículum oculto" (lo que se transmite sin decir nada, sólo con gestos o estética). Las formas de los personajes del manga y el anime, incluso en los robots más disparatadamente grandes y militarizados... son andróginas. Andróginos (que tiene cualidades tanto masculinas como femeninas), como el "Andrógino Perfecto" que mencionaba Jodorowsky en El Incal: la unión perfecta de hombre y mujer, cuales dos incales (in-call: llamada interior), el blanco y el negro, el bien y el mal, el ying-yang. Andrógino significa ni más ni menos que equilibrio. El equilibrio, aceptación de los contrarios, es madurez, es conocimiento del mundo, aceptación de la diferencia. Los personajes japoneses son andróginos. Los superhéroes del comic norteamericano son tremendamente masculinos, lo que también significa belicosos y bipolares: o blanco o negro. Nada de uniones de contrarios. O con nosotros o contra nosotros. Incluso en el mejor de los casos, como el de Superman, que cree en el ser humano y en valores de pacifismo... el tipo va vestido de bandera, la de un país que invade militarmente Oriente Medio, mientras sus personajes de cultura popular hablan de paz, amor, justicia, etc. Los personajes del manganime no se ocultan ni mienten. Si utilizan la violencia la utilizan hasta sus últimas consecuencias, para sobrevivir y siempre con justificaciones (contextos bélicos detallados con minuciosidad en lo político, por ejemplo: Nausicaä del Valle del Viento) o bien de manera simbólica (el esfuerzo, la abnegación, la perseverancia: Los caballeros del Zodíaco). Pero van con la cara bien descubierta y no mienten a nadie. Su país tampoco.

Así que esa es la pequeña reflexión: la estética andrógina en el manganime como símbolo del equilibrio (tan budista, tan oriental) y por tanto de la madurez, frente a lo masculino del prototipo superheroico, más plano e infantil en cuanto a lecturas filosóficas se refiere.

Gene Starwind, protagonista de la serie anime Outlaw Star, recorre el Universo en busca de la Línea Galáctica, milenario y bien guardado secreto que tiene reminiscencias arqueológicas y que le llevará a afrontar su propio destino y redención cual viaje iniciático. A su lado, Melphina, la chica-máquina: aquí, como en el genial Ghost In The Shell se observa bien el tema de la simbiosis del hombre y la tecnología (cuando adecuada, equilibrada), del buen uso de esta última y de las fronteras que nos abre.


La hechicera Reena (los protagonistas femeninos son muy frecuentes en el manganime, así como el tema de la magia; todo ello conforma una imaginería en que el intelecto y la sutileza priman a menudo sobre el músculo) de Slayers, siempre con un hechizo en boca, se enfrentará al sumum de todo mal al final de la serie, y a conceptos ambiguos y ancestrales que la sobrepasan. Pero a todo se puede sobrevivir con una sonrisa sexy, buenos amigos y un conveniente conjuro de fuego.


La línea en el manganime (arquitecturas, personajes, paisajes...): auténticos "sistemas intrincados" que revelan más de lo que a primera vista pudiera parecer. No, no es sólo "locura japonesa". La estética habla por sí sóla.



La estilización y la verticalidad son cualidades típicas del manganime japonés. Forman parte de esa gracia y sutileza que caracteriza a estos prototipos orientales.


                                Las elaboradísimas arquitecturas de Katsuhiro Otomo.


                             La búsqueda, el elemento arqueológico-rolero...elementos muy presentes en el sentir mangaka: Algo se ha perdido y algunas personas lo buscan en antiguos lugares. No vuelan, ni van vestidos de banderas. Porque la situación les supera con creces.


La mencionada cualidad andrógina en el manganime. Además de simbología judeocristiana en el diseño de este ángel-demonio perteneciente al fenomenal manga Monster Collection de Sei Itoh, lleno de magia, invocaciones, ambientación fantástica, una protagonista preciosa y llena de energía... y muy complejas sorpresas esperándole en el climax de la obra: el culmen del saber, el ombligo del mundo... elementos que se escapan a la comprensión de los protagonistas: hay cosas por encima de nosotros.


 Nausicaä del Valle del Viento es, con diferencia, el mejor manga que he leido. A la perfección visual se une la perfección de un guión plagado de detalles técnicos (políticos, sociales, culturales, geográficos, históricos, etc.) para ambientar el contexto post-apocalíptico y bélico en el que se desenvuelven los personajes, mientras se introducen valores como el ecologismo y el pacifismo a través de la joven y carismática protagonista. De las mejores obras de Miyazaki. Para mí, tal vez la mejor.

 



 Todo se soluciona con un buen mamporro. O montando una guerra en el otro lado del Mundo para sacar petróleo.

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