domingo, 2 de febrero de 2014

Huevos podridos y Derecho de Admisión

Hace poco me dice una persona cercana, en referencia a cierto colectivo:

-Están podridos.

Me vi obligado a corregirla.

-No, no están podridos. ¿Cómo podría estar podrido lo que nunca ha estado fresco?

Eso me llevó a otra idea, la de la podredumbre en sí. ¿Qué hacer cuando detecta uno un huevo podrido en la huevera? ¿Qué hacer ante relaciones tóxicas?

Entonces, como respuesta, le surge a uno el fascistilla interior (solo en contadas ocasiones, como 2 por década) y le da por citar al otrora genial y últimamente muy malogrado Frank Miller. Ésta la clavaste, Franky:




-Fuera de mi cueva.

Le dice el encapuchado que usa Miller como abstracción del Pueblo a un recién apalizado hombre vestido de bandera, metáfora del Estado. A mí la abstracción no me sirve del todo, pues Miller parece abogar por el anarquismo fascista, el anarquismo violento (aquel al que se llega por la derecha extrema, no la vía concienciada y pacifista; en todo caso, incita a la destrucción del Estado social-demócrata). Pero la frase es definitiva.

Pues eso. Todo aquel que no sepa guardar un mínimo de respeto y Moral.

Get out of my cave.

Y con presteza.

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