viernes, 22 de febrero de 2013

La Jungla 5

Otra basura ultra patriota yankee.  Cierto que dicho tono se mantiene ya desde la primera entrega, pero, cómo decirlo, en las primeras se contaba lo mismo con más gracia, más simpatía. Ahora sólo quedan la arrogancia y la explicitud. No hacen falta ya miramientos ni dobles sentidos, ni tan siquiera bromas: los rusos son todos malos y corruptos. Al perdedor, aunque se encuentre en una situación miserable y la contienda se cerrara con una aplastante victoria, se le vuelve a buscar para machacarlo. No sea que no haya quedado clara la animadversión de algunos pobres nacionalistas norteamericanos hacia toda alternativa social o política, hacia todo lo que esté fuera de sus fronteras.

Bruce, aquí me despido de tí. He tardado, sí... Te unes a esa quinta de leones desdentados que, como Stallone y compañía, nos hicieron vibrar en los 80 con (más o menos) inofensivas historias de buenos valores, y a los que ya sólo les queda el odio, la acritud, la paranoia defensiva y el botox. Cómo decírtelo: para contemplar un cuadro tan dantesco, prefiero ver a Iván Drago, que tenía un porte distinguido y un talante silencioso.

Yippee ki-yay, viejo amigo.


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