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miércoles, 16 de septiembre de 2015

American Ultra!



American Ultra (2015, Nima Nourizadeh).

Se ha convertido instantáneamente en una de mis películas favoritas. American Ultra es subversión, negativa a la sumisión, resistencia.
American Ultra es lo que pasa con el Pueblo cuando se estrangulan sus derechos y libertades más allá de los límites Humanos. Lo que puede pasar con el Pueblo cuando sea consciente de lo que el Sistema está haciendo con él y con sus seres queridos.
A pesar de las relativamente malas críticas que ha recibido (habría que preguntarse por qué, o más bien por mediación de quién; yo lo tengo claro), confieso que he disfrutado libidinosamente de cada fotograma, desde el apacible costumbrismo urbano de afueras del inicio hasta la eliminación sanguinaria y visceral de agentes gubernamentales por parte del joven protagonista, víctima y finalmente verdugo en todo este lío.
El momento brutal, lacrimógeno, que me dejó con los ojos vidriosos, es cuando un patético y desdentado enfermo psiquiátrico ya vencido, pregunta al esquivo héroe protagonista:
-¿Quién te dijo lo que tenías que hacer? (acostumbrado a recibir órdenes)
-Nadie.
-Eso mola. (Responde maravillado ante la ineludible manifestación viviente de libertad e independencia que tiene delante. La sonrisa desdentada nos provoca una lástima profunda. Luego explica, admirado): Yo soy como tú, me hicieron así... pero tú eres mucho mejor.

Todo resulta en una magnífica metáfora sobre la independencia y la libertad; y el amor: lo que el Sistema hace contigo si pretendes salirte del cuadro (solo hay que mirar sus caras entumecidas), lo difícil que es mantener un amor digno, y la absoluta conveniencia de presentar fiera batalla, juntos, to the very End. La película más romántica del año.

Solo chirría el final: no casa con la psicología de los personajes que acaben trabajando para la CIA, la organización de cuyos cainitas excesos han sido víctimas ambos.
Por ello tengo mi propio final handmade:
La agente veterana (rubia) engaña al mandamás del palo metido en el trasero hablándole de cifras ($, sucia treta capitalista para un sucio arquetipo capitalista; los dos jóvenes "valen su peso en oro", debe conservarlos); el mandamás les perdona de momento... y cuando llega la ocasión la veterana usa su pericia para dejarles escapar. Acaban libres, en Miami, viviendo una coqueta y sencilla vida en pareja. Y nunca los encuentran. La veterana salva el pellejo por sus contactos en la organización.

Grande. Ah, y grande El Mono Apolo.

La cicatriz sigue

Un año y medio después... 

La cicatriz sigue. 

Abriéndose y sanando.



sábado, 22 de febrero de 2014

domingo, 2 de febrero de 2014

Frase del día

Los hombres libres tendrían que hablar con libertad


Es de C. C. Finlay. Uno de esos autores de Fantasía y Ciencia Ficción que no hablan sino de imaginerías infantiles y chorradas sin sentido, y que para nada, para nada, hablan de los tiempos que corren.

Para nada.

Finlay mismo cita una sentencia legendaria en uno de sus relatos cortos. Es bastante más radical que la de arriba, pero aún así bella y llena de sentido. Otra vez.


¡Dios Todopoderoso! (...) ¡Dadme la libertad o la muerte!


La dijo Patrick Henry frente a la costa de Connecticut en Mayo de 1776. Sí, una época de Independencia. Me parecía adecuado incluirla por estos lares, y una buena despedida hasta dentro de dos semanas, meses, o años. Nunca se sabe.

Lo único que queda es el Respeto....

El Respeto....

El Respeto....


Huevos podridos y Derecho de Admisión

Hace poco me dice una persona cercana, en referencia a cierto colectivo:

-Están podridos.

Me vi obligado a corregirla.

-No, no están podridos. ¿Cómo podría estar podrido lo que nunca ha estado fresco?

Eso me llevó a otra idea, la de la podredumbre en sí. ¿Qué hacer cuando detecta uno un huevo podrido en la huevera? ¿Qué hacer ante relaciones tóxicas?

Entonces, como respuesta, le surge a uno el fascistilla interior (solo en contadas ocasiones, como 2 por década) y le da por citar al otrora genial y últimamente muy malogrado Frank Miller. Ésta la clavaste, Franky:




-Fuera de mi cueva.

Le dice el encapuchado que usa Miller como abstracción del Pueblo a un recién apalizado hombre vestido de bandera, metáfora del Estado. A mí la abstracción no me sirve del todo, pues Miller parece abogar por el anarquismo fascista, el anarquismo violento (aquel al que se llega por la derecha extrema, no la vía concienciada y pacifista; en todo caso, incita a la destrucción del Estado social-demócrata). Pero la frase es definitiva.

Pues eso. Todo aquel que no sepa guardar un mínimo de respeto y Moral.

Get out of my cave.

Y con presteza.

Hay mucho perroflauta.

El otro día escucho la lindeza que da título a esta microentrada: "Hay mucho perroflauta".

Que estando cayendo la que nos está cayendo encima con la violación de Derechos y Libertades Fundamentales (los que figuran en la Constitución, vamos; cada vez respeto a más a quienes trabajan en Leyes; y digo "trabajan", construyen, no "destruyen") en este sistema de estados neoliberales y de terrorismo financiero y de Estado; que estando cayendo eso, repito, fijemos nuestra atención y vertamos nuestra acritud sobre los manifestantes y reivindicadores de Derechos...

Es de órdago.

De Juzgado de Guardia, nunca mejor dicho.

El Tiempo, ay, el maldito y caprichoso Tiempo hará Justicia. La que los oprimidos no pueden hacer a corto plazo.

Pero qué mala es la desinformación.


Cicatriz 4

Quien a falta de vida propia
Sólo ostenta vida social
Ni sabe lo que es la Vida
Ni qué es la Sociedad


Redondo, oye.

Y ya que la mentamos, me permito incluir una definición de Sociedad (bueno, de Pueblo, que viene a ser lo mismo a efectos prácticos) hecha por Terry Pratchett, el ínclito y celebérrimo autor de las novelas del Mundodisco:

“Un grupo de personas "arrejuntado" a partir del terror que comparten, pues, tal y como parecen, no tienen nada que ver los unos con los otros, y se evitarían entre sí, si pudieran hacerlo”

Agudo Pratchett. Mordaz, como siempre. Suspicaz como pocos. Interesante, por lo menos. 


martes, 3 de diciembre de 2013

Lazo Múltiple

Ahora que se acerca el Día Nacional de la Esclerosis Múltiple, he tenido ocasión de ver el siguiente vídeo:


La verdad es que me ha parecido precioso, por su simpatía y originalidad. Pero lo que más me ha gustado es la siguiente frase:

Además, como la EM
afecta de forma diferente a cada persona, 
queríamos un lazo que permitiese a la gente
elegir cómo lucirlo.

Porque esa es, al menos en mi experiencia, la gran verdad.

Es curioso cómo, en un momento dado, de pronto todo el mundo parece ser experto en EM, por tres cosas que han podido leer. Pero, ay, lo primero que le dice a uno un buen Neurólogo (no, no el Traumatólogo, ni el Pediatra, ni el Cardiólogo, ni el Hematólogo, ni el Dentista, ni el pescatero... ¡el Neurólogo, el Neurólogo!) es que la EM se manifiesta en cada paciente de una forma distinta y particular... que cada paciente es un Mundo. Que no se puede generalizar demasiado. Como con el individuo en sociedad, con sus parámetros personales y su camino propio.

Me ha gustado la frase y he querido compartirla.

Y tanto me ha gustado que me he descargado la aplicación "Lazo Múltiple" y me he tuneado la cara para contribuir a la causa.



Aquí luzco el Lazo Múltiple cual marca inequívoca de algún linaje de demonios mayores de algún plano elemental perdido. También puede ser visto como unos cuernos (pronunciado "cuennnoh") frontales, al modo de aquellos que Migue Ángel oportunamente cincelara. 



Aquí muestro el Lazo como sello de protección. Se trata, concretamente, del sello del Huevo de las Tinieblas. Tranquilos, no lo uso mucho. En esta ocasión ha sido convenientemente invocado para proteger el libre albedrío y la idiosincrasia personal...

Que es, a fin de cuentas, de lo que va todo. 

miércoles, 27 de noviembre de 2013

Las cosas por su nombre



Nuevamente no puedo sino referir mis más sinceras recomendaciones hacia el muy ilustre e ilustrado rincón de Letras de Bartolomé Medina, "La Amalgama".

Y es que da gusto ver que, de vez en cuando, se llame a las cosas por su nombre. Bartolo es de esos nombradores, que matiza cada palabra y calcula su peso específico, no aludiendo a nada que no conozca perfectamente. Qué curioso, ahora que he empezado a leer Las Mil y Una Noches, en una edición en cuyo prólogo Michel Gall reza:

Los narradores de Las Mil y Una Noches sólo hablaban de cosas que conocían perfectamente. Sus cuentos más extravagantes no son nunca fantasías gratuitas, sino visiones de nosotros mismos. 

, al tiempo que destaca el poder de la Palabra como núcleo vertebrador de todo el aparato de cuentos. Tampoco me reservaré ésta que suelta también Monsieur Gall:

El placer de escuchar un buen cuento prevalece sobre las funciones de gobierno.

¿Nos está contando Bartolo cuentos? Lo terrible es que, en su caso, ni precisa de ello para describir la realidad y el estatus quo del Pensamiento en la actualidad. Simplemente nombra a las cosas por su nombre, en un ejercicio de síntesis macrohistórica de la línea filosófica que nos ha traido hasta aquí. Una de las grandes razones por las que me pasé al bando de las Letras fue, tal y como le dije a una compañera historiadora siendo aún un puber universitario: Porque quiero saber lo que pasó. Tal razonamiento presuponía ya, en mi joven mente, una sospecha de decadencia (¡o apoteosis, cuidado!, aquí el quid del razonamiento de Bartolo) de las Ideas. Qué placer cuando alguien más sabio que tú te otorga siquiera alguna mínima clave de por dónde van los tiros, en voz baja y sin salir en los tabloides.

Sus conocimientos en el campo de la Filosofía (esa disciplina que enseña a pensar y a forjar un Pensamiento Propio y que se pretende eliminar en la Educación) rebasan a los míos con creces, y no puedo sino sentir esa apremiante necesidad de aprender y reflexionar más cuando lo leo. Pero mientras encuentro el tiempo para atenuar mi ignorancia, La Amalgama es una lectura reconfortante, estimulante y tremendamente enriquecedora. Esta entrada y la siguiente valgan como muestra.

Pasen, señores, pasen y vean:

Mercado o la apoteosis de la metafísica:

http://jumilla-amalgama.blogspot.com.es/2013/11/mercado-o-la-apoteosis-de-la-metafisica.html#comment-form

Amazon y la estructura de emplazamiento:

http://jumilla-amalgama.blogspot.com.es/2013/11/amazon-y-la-estructura-de-emplazamiento.html

Habrá que invocar las palabras de aquella Scherezade:

El siguiente relato es, si cabe, aún más interesante que este último.

Pues en La Amalgama, no nos cabe duda de que así será.




martes, 26 de noviembre de 2013

Tareas cotidianas

Agradece las tareas cotidianas


Ya sea cocinar, fregar los platos, hacer la limpieza o la colada, tender o planchar... Las tareas cotidianas ayudan a centrar la mente y a ordenar las ideas.
No estoy de acuerdo con ninguna educación que exima a los hijos de realizar tareas cotidianas. Al contrario, deberíamos enseñarles desde pequeños a realizarlas, no ya por el rigor o la disciplina, sino para que aprendan a disfrutarlas. Porque, al fin y al cabo, al negárselas, ¿no les estamos impidiendo que disfruten de ellas, de la dimensión cotidiana de la Vida, de la sencillez de los asuntos aparentemente más triviales, de la misma Naturaleza humana?



lunes, 11 de noviembre de 2013

El juego de Ender

Enormes los últimos diez minutos de esta película.

El resto de la cinta, como si no lo hubiera visto: militarismo, fomento de la competitividad, presión psicológica, estrés, violencia, calumnia política, belicismo... todo aquello que rechazo. Pero esos últimos diez minutos valen por el resto de la película y por otras tantas más.

¿Un niño superdotado que cuestiona sistemáticamente toda autoridad por encima de él y acaba rechazando la guerra y entablando comunicación con el enemigo, desoyendo a toda su propia especie?... Sí. Oh, Señor, claro que sí.

Para esto está la Ci-Fi, para concienciar. A ver si leo la novela.



Sabiduría canina

Esta mañana, paseando a mi perro, me he encontrado con un cartel en el suelo que rezaba Exposición canina. De inmediato mi sabio perro ha procedido al despiece del mismo, arrancándole trocitos con fruición y regocijo, sacudiendo la cabeza con pedacitos del trofeo entre las fauces, triunfante, dejándolo en retales.

Eso me ha hecho preguntarme: Si viera yo un cartel con el mensaje Exposición humana...
¿Acaso no actuaría igual?




domingo, 10 de noviembre de 2013

Topicazos españolitos:

"La culpa es de la parienta"


Hace poco escuché una expresión que mi bendita, imparcial y despiadada memoria selectiva había condenado al ostracismo. Alguien entonaba, tratando vanamente de opinar sobre los hábitos de persona ajena, que la culpa era de "la parienta".

En seguida una pregunta me asaltó: ¿Qué clase de persona se atreve a intentar despojar de dignidad a otra atribuyendo sus actos a una hipotética ciega obediencia a una supuesta tiranía conyugal? ¿Acaso no tenemos libertad para actuar, acaso no somos totalmente responsables de nuestros actos, acaso no tenemos dignidad, acaso no respeto? La respuesta a la primera pregunta me llegó ligera y tibia como un viento equinoccial: cualquiera que acusa en esos términos a otro, es porque en casa tiene lo mismo. Aquello de "se cree el ladrón que todos son de su condición". Pero, ay, hay tantas vidas, tantas opciones. 

Me dio que pensar un minuto. En mi caso, mi esposa y yo solemos tomar las decisiones de forma conjunta; en última instancia, la mayoría de veces, hasta reconozco que suelo ostentar la última palabra sobre a dónde vamos, a quién vemos, o a quién dejamos de ver. Aunque cada vez que ella se manifiesta, suele ser para proponer alguna idea infinitamente mejor que cualquiera de las mías; eso también lo reconozco. 

No obstante, mentiría si dijera que ignoro su existencia. Sé que existe. La generala. Pues haberlas, haylas. Y es que, oh amigos, más patética que la figura del calzonazos ibérico doméstico, que deja de pronunciarse y manifestar su verdad, eliminando su libre albedrío (tal vez hasta podemos rastrear un cierto componente biológico en ello: la natural tentativa masculina de placer a la hembra; esto puede resultar hasta bonito, en ciertas dosis), es la de la generala salvaje mediterránea, la cual por ignorancia, costumbre funesta, orgullo, neurosis, hipersensibilidad mal gestionada, o cualquiera que sea la razón, impone su ley por doquier dentro y fuera de su casa impunemente. 

Personalmente, no puedo sino dar gracias al buen Dios por mantenerme alejado de tales toxicidades. Francamente, me siento dichoso.

Habrá que terminar invocando aquellas míticas palabras del amigo Félix:
"Para que en las noches españolas
no dejen de escucharse
los hermosos aullidos
de la generala salvaje nacional"

Entonces, mi pícara, despiadada e imparcial memoria selectiva vuelve a ponerse en funcionamiento, y comienza a olvidar este feo asunto de culpar a la pareja de nadie...
Eliminando archivos,
Eliminando archivos...

, para retornar a nuestra duramente ganada felicidad, a nuestra arduamente lograda paz, a nuestra en buena hora conquistada y a duras penas mantenida libertad... con la firme determinación en el corazón de no volver a perderlas jamás.




miércoles, 30 de octubre de 2013

Astro Gangar



El pasado domingo día 27 de Octubre, tuve el placer de asistir a la II Muestra de Ilustradores murcianos "Murcia Ilustra", celebrada en el Cuartel de Artillería del ínclito Barrio del Carmen (no sé qué tiene este barrio, si es el hecho de que mis abuelos, mi madre y mi tío vivieron mucho tiempo allí, si son los aires de pueblo o de barrio viejo que lo inundan, si es una cierta buena integración del colectivo de inmigrantes y la consecuente multiculturalidad visible en sus calles, si es la comunión entre lo viejo y lo nuevo, o si es simple y sana nostalgia de la niñez al mirar los vetustos y floridos balcones donde otrora yo mismo pudiera corretear creando ensoñaciones postmodernas sobre telón de fondo costumbrista), acompañado de mi esposa y de un viejo amigo.
Allí, entre otros muchos, pude conocer al gran Fran Sáez. Y digo grande con todas las de la ley, porque "el movimiento se demuestra andando". Me lo encontré detrás de una mesa, dibujando esmeradamente con una sonrisa en los labios, una sonrisa que parece a su vez dibujada y entintada con Rotring en su rostro.

-Estoy dibujando mechas- pronunció "mecas"; robots japoneses- ¿Has visto Pacific Rim? Me estoy basando en sus diseños.

Le expresé mi opinión sobre el género mech del manga y anime japonés; le dije que en ese asunto soy más de la visión de Hayao Miyazaki, que declaró, hace ya años, que no comprendía por qué sus contemporáneos (japoneses) seguían dibujando género mech. Que soy más de madera y hoja que de tornillo y circuito, y que a menudo el género no transmite sino pesadillas de tecnología militar, belicismo. También le dije mi opinión sobre la película de Guillermo Del Toro: que la estética estaba muy lograda, pero que le faltaba ese ápice de "poesía" y espiritualidad, de introspección psicológica que tiene el mismo género en Japón. Hablamos de las concomitancias entre Pacific Rim y Neon Génesis: Evangelion, el celebérrimo anime japonés. A su lado había una cuartilla a medio dibujar con un robot bastante vacilón que había sido bautizado como Joe Locomotive, obra de Akira Sanz, otro grande murciano que se había ausentado en ese momento.

-Aún así- continué-, si tengo que elegir un mecha entre todos los que hay, personalmente me quedo con uno bastante desconocido de los años 70s llamado Gangar- dije, con timidez, consciente de la poca difusión que tuvo aquel dibujo animado en nuestro país.

Fran me miró con los ojos como platos, el gesto cambiado. Se levantó con la sonrisa perfilada con Rotring 0.8 y me apretó la mano con fuerza.

-¡Coño, Gangar! ¡Lo conoces!

Mi sorpresa fue equiparable a la suya, pues en treinta y tres años que tengo no conocí a nadie (excepto mi hermano y mis padres) que supiera de un robot llamado Astro Gangar, con cara de hombre y cuerpo metálico bicolor. Hablamos un rato sobre él. Hablamos sobre lo egregio de su diseño, sencillo pero sumamente estilizado, robusto pero a la vez elegante. Hablamos de su extraña naturaleza: acaso no es un robot convencional como su más famoso compañero Mazinger, sino más bien, como apuntó Fran, un golem gigante, ya que está hecho de un material llamado "metal viviente" que la madre de Cántaro (la traducción que le dieron al protagonista, que creo que se llamaba Kenshiro en el original) le legó a éste antes de fallecer. Hablamos de lo especial y particular  de su idiosincrasia: mientras otros robots eran pilotados con mandos desde una cabina en su interior, Cántaro invocaba a Gangar, cuando se veía en peligro, mediante un medallón que su madre le dejó. Luego el niño parecía convertirse en energía y se introducía en el pecho del titánico robot, como un hálito, como un espíritu, dando así, como resultado, un hombre con alma de niño. Un hombre de treinta varas de altitud con la ilusión y los sueños de un niño que ha madurado deprisa por el drama de perder a su madre. Seguimos ahondando en lo original de su diseño: su cara parece humana, con un protector de barbilla y un casco. Aquello le otorgaba un aspecto humano, y un punto doliente y trágico reforzado por el patetismo de las trompetas de su muy japonesa banda sonora, llena de acordes menores y salpicada de tintes heroicos. Tenía la mirada perdida y el ceño medio fruncido, y rara vez sonreía. Reflexionamos sobre las razones de su escasa celebridad: Fran apuntó acertadamente que la serie empezó a emitirse pocos meses antes de la famosa Mazinger-Z, cuya popularidad acabó barriendo a Astro Gangar, que fue cancelada. Una lástima , porque creo que la prefería, por su fetichismo, su temática, su argumento... Apuntó Fran que prefería los diseños de los robots de antes porque eran descaradamente horteras: ¿Por qué puede un robot gigante llevar falda romana? Observé que hoy día los mechs suelen ser más funcionales, dada la explicitud a la que hoy se somete toda la cultura popular en detrimento de la abstracción.

Pero si digo que Fran es grande es, como dije arriba, porque "el movimiento se demuestra andando". Henchido de inspiración por la conversación que mantuvimos, sacó una cuartilla y empezó a dibujar como loco.

-¿Te busco una imagen con el móvil?- le pregunté.

-No, no hace falta. La tengo en mente.

Dibujó a Gangar y lo coloreó (con ese rojo carmesí tan de los 70s y 80s y un azul metálico) en cuestión de minutos, no sé... ¿cinco?; así, espontáneamente. Luego me regaló la cuartilla. Habría pagado por ella, os lo aseguro, si hubiera podido. Me la dedicó y la tituló "Astro Antonio". Astros somos todos, pero sentí un agradable y secreto cosquilleo al ver mi nombre sobre el rostro del robot de mi infancia, que nadie conoce. Nos hicimos una foto:



Le salió esandalosamente parecido al original:





Por cierto, Fran... ¡Al final es cierto que tenía un círculo en el pecho! Un círculo con el mismo simbolito del medallón que porta Cántaro: una cruz-estrella:

Se nos olvidó el detalle del circulito, pero no pasa nada. El rato que pasamos fue impagable, tanto como el dibujo que me llevé bajo el brazo y que paseé orgulloso por todo el Cuartel.

Curiosamente, a la salida, me encontré con un amigo (¡uno de los míticos "Gumias" que hacían doblajes caseros de El Señor de los Anillos, con cierto éxito en youtube!), y al ver el dibujo, me dijo...

-¡Astro Gangar! ¡Cántaro!

Con lo que comprobé que somos ya tres los españoles que conocimos al llamado (en Japón) "robot viviente".

Su madre, proveniente de un planeta en extinción invadido por una beligerante raza, lo esculpió a partir de un trozo de metal. Luego lo introdujo en el fondo de un volcán en las profundidades del océano. Así nació Gangar, cuyo nombre resuena en mi corazón. ¿Qué metáfora, siquiera inintencionada, encierra su particular historia? ¿Es acaso Gangar el Hombre que conserva su alma de niño (su pureza, no su infantilismo, pereza o egoísmo) a través de los consejos de una madre que ha sufrido los estragos del exterminio y la muerte, materializados en forma de medallón cruzado?

Como su nombre, su grito gutural sigue resonando en mi interior, en mi cerebro químico y en mi misma alma, con los brazos enormes y poderosos levantados contra el atardecer:

Gaaaaan-gaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaar!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

Gracias Fran Sáez, artista de pro, por ese rato. Gracias Japón. Y gracias, Gangar. Por mucho que cancelaran tu serie. Me propuse verla entera (está íntegramente colgada en youtube en castellano).

Os dejo con el Opening o canción de apertura... Una de esas que, de míticas, hielan la sangre y le retrotraen a uno a otro lugar. Mientras creamos nuevos recuerdos, no está de más bucear de vez en cuando en el mar de sensaciones que conservamos de cuando éramos más vírgenes; por si acaso tal vez podemos regresar habiendo desenterrado algún conveniente tesoro, como un medallón luminoso. Quien se reencuentra con su niño interior está un poco más completo.
Los pelos de punta.

Por cierto, Fran... Mira esto, tío:




Si pudiera me hacía con uno...

Y recordad:
Doko- ka dé
Doko- ka dé...



Gangaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaar!!!!!!!!

viernes, 11 de octubre de 2013

Padres e hijos.

Normalmente es el padre quien ha de reprender al hijo cuando éste hace gala de malos usos y palabras. ¡Pero cuánto mayor es la dicha del hijo que elogia a su padre por revelarse al fin, por mostrarse tal y como es y pronunciar las palabras que han de ser pronunciadas, en total ejercicio de libertad y dignidad, formando escándalo en las aguas cenagosas y estancadas! ¡Cuánto mayor es el júbilo y el orgullo filial por la vida paterna recién reconquistada!

El hijo se convertirá en padre,
el padre en hijo.

Gracias, Alfonso Cuarón



Gracias, Alfonso Cuarón, por Gravity (2013), deliciosa e intensa metáfora de la concepción y de la regeneración tanto a escala mínima y personal como a escala global y humana. El esperma espacial, que es Sandra, el homo novus (o la mulier nova) fecundando la superficie terrestre en destellos de fuego. Una de las imágenes más poderosas que he contemplado en una pantalla de cine en mi vida. Luego el parto, el parto, el nacimiento. Y la renqueante nueva vida, las temblorosas piernas del hombre nuevo, caminando hacia su nueva vida. Le retrotrae a uno a cuando era espermatozoide. A cuando luchó para conquistar el óvulo. Lo que nunca habíamos pensado es que tal vez alguno de esos otros espermatozoides que murieron por el camino, pudo habernos salvado la vida para que llegásemos a buen puerto, como Clooney. O todos los que murieron. Porque tal vez estaba escrito que Sandra, que nosotros, viviríamos. O tal vez es un milagro que lo hagamos.

Esta película insta a aprovechar la vida.

jueves, 3 de octubre de 2013

Shikaeshi! (¡Venganza!)

Aunque últimamente no tengo tiempo para colgar las cosas que me gustaría (por ejemplo, las delicias del decimonónico ensayo Walden, de Henry David Thoreau, 1854, que gustoso estoy leyendo), no puedo sustraerme de hacer un comentario sobre las dos últimas cintas que he visto.

Curiosamente, viene a coincidir que ambas son orientales (una sur-coreana, otra japonesa) y ambas versan sobre la venganza. Pero si me han sorprendido es porque ambas lo hacen de manera muy original.

La primera es Old Boy, de Park Chan-Wook (2003). Me ha parecido una obra maestra, como ya me prevenían las innumerables críticas. Otras cintas orientales que incluyen violencia se me han podido atragantar, y hasta he tenido que cortarlas a mitad (me viene a la cabeza Izo; cuando vi a un gato con el ojito colgando, me dije que no tenía por qué soportar el pésimo gusto de su director, y no perdí más tiempo con la película). Ésta no, porque contiene algo. Me atrevería a decir que el estilo de Park Chan-Wook ha dejado huella en el cine occidental comercial, pues mientras veía Old Boy me quedaba claro que Nolan ha de ser admirador del trabajo del sur-coreano: la contundencia, el dramatismo... solo que con Chan-Wook la cosa llega a adquirir tintes verdaderamente poéticos. En resumen, si la historia que cuenta esta cinta me ha gustado es porque en ella, el protagonista, el supuesto vengador, resulta ser la víctima. El auténtico vengador es el tipo del traje, enfermo hasta la médula. El vengador vengado. Siempre hay alguien más fuerte. Lo bonito es que el protagonista sobrevive porque alberga buenos sentimientos, por su bondad, y aunque mutilado, vive a malas penas para contarlo y conserva el amor (en forma de mujer). Sobrevive a malas penas a su vengador, al monstruo, que acaba cayendo por su propia mano.



Las segunda, en este "díptico de la venganza", o de la no-venganza, es Hana de Kore-Eda Hirokazu (2006), también director de Nadie Sabe. Una delicia para los sentidos, y para el espíritu. Pero ¿qué es lo interesante aquí? La negación total de la venganza. En la cinta, un joven samurai profesor se siente obligado por las normas de la tradición y de su clan a vengar a su padre, que fue asesinado. Pero él no alberga odio. Acaba perdonando implícitamente al asesino, aceptando a su hijo en su escuela, y montando un divertido tinglado teatral para engañar a su clan haciéndole creer que en efecto ha matado a su asesino, recibiendo de ellos el reconocimiento y una buena suma de dinero que da a sus vecinos pobres para que puedan pagar el alquiler y no ser echados del barrio. La metáfora presente en toda la cinta es la de transformar la venganza en amor, lo malo en bueno, materializada en el hecho de que los vecinos pobres venden sus excrementos como abono a cambio de dinero con el que compran pasteles de arroz: transformar las heces en pasteles de arroz. Esta es la primera cinta de samuráis que veo que no se soluciona con un combate. Sino con cabeza y buenos sentimientos. Precioso. De verdad.



Nunca me ha gustado la idea de venganza.

viernes, 6 de septiembre de 2013

Más vasto que los imperios y más lento

He aquí un extracto magistral del relato de ciencia ficción Más vasto que los imperios y más lento (Vaster Than Empires and More Slow, 1971), de Úrsula K. Le Guin, compilado en Las doce moradas del viento, recientemente reeditada por RBA.
En él, el émpata Osden, que superó su autismo de infancia, suelta la siguiente arenga a la tripulación que le acompaña en una misión de exploración:

¿Es que no te das cuenta -y la voz de Osden subió de tono por la exasperación- de por qué vosotros me desagradáis y yo os desagrado a vosotros, a todos? ¿No te das cuenta de que yo retransmito todo afecto negativo o agresivo que habéis sentido hacia mí desde el día en que nos conocimos? Yo os devuelvo vuestra hostilidad. Lo hago en defensa propia (...). La autodefensa es la única técnica que he desarrollado para sustituir mi primitiva defensa, que consistía en apartarme totalmente de los demás. Por desgracia, eso crea un circuito cerrado, un circuito que se automantiene y que se autorrefuerza. Vuestra reacción inicial hacia mí fue la antipatía instintiva que se siente hacia un lisiado; ahora, por supuesto, es odio. ¿Es posible que no me entendáis?

Simplemente impresionante. Y una manera de transmitir, en clave de ciencia ficción (ese género en que, como en la Fantasía y la Poesía, se puede plasmar lo que no se puede expresar con palabras), cómo de crueles e irracionales pueden llegar a ser las dinámicas y reacciones grupales paranoides y la falta de atención y responsabilidad (siquiera involuntarias) hacia personas autónomas, sensibles y empáticas, por tomarse erróneamente la simple diferencia o la ausencia de estímulos emitidos como estímulos negativos emitido de facto.








viernes, 30 de agosto de 2013

Vida social

Ayer noche, haciendo vida social, escuché algo que captó mi atención:

Yo estoy a favor de la intervención de EEUU en Próximo Oriente para habilitar económicamente toda esa zona. Es que allí ponen los precios que les da la gana al petróleo.

Me gustan los problemas de matemática sociopolítica, me gustan los acertijos verbales. Éste tiene una facilísima solución, se despeja la X sin demasiado problema:

No existe guerra justificable.

Nada justifica la muerte de una sola persona.

Ni mil litros de petróleo.

En fin, es lo que se comentaba más abajo: la lástima es no ver alternativas al modelo estadounidense, canónico en Occidente y allende. Parafraseando al gran Rosendo, en el título de un álbum de hace ya unos años:

Lo malo es... Ni darse cuenta.


Pero haciendo vida social no acaba uno odiando al embajador de esa cultura autodestructiva, a ese adalid entregado del capitalismo en su formato actual. Ni mucho menos. Acaba uno viendo víctimas del sistema, buenas personas encorsetadas en dinámicas educacionales.

Educación.... Para los angloparlantes, el término education hace más bien referencia a información que a lo que nosotros entendemos por enseñanza y educación. En ello estamos, queridos, todos nosotros. En el largo camino de la búsqueda de información limpia, en el largo camino hacia la Educación, hacia el librepensamiento y el desarrollo de la personalidad propia, que al final, es lo que importa. Pues, al contrario de lo que pensaba este buen hombre que me propuso enigmas matemático-políticos ayer noche...

Si somos libres para pensar.

Sí es posible el  librepensamiento.

Gracias, buen hombre, por darme que pensar unos minutos.




Mecánica del muro



Lo que debes saber de Carrefour, Alcampo, El Corte Inglés, Mercadona... Un vídeo que me ha parecido sumamente interesante sobre algo que todos parecemos saber o intuir, pero pocos llegan a formular en palabras, a pronunciar en voz alta. Los hechizos sólo funcionan cuando son pronunciados.

Destaco una frase de entre el resto:

La gran victoria del sistema capitalista es hacernos creer que no hay alternativa.

La resignación y el escepticismo son la gran victoria del sistema.

Algo con lo que también comulgo. Pues una actitud que se rastrea por doquier hoy en día es la de quien parece sentir y así lo transmite, que no existe opción alguna más que el capitalismo agresivo y toda la cultura que conlleva. Menciona uno estas ideas y pronto le toman por un revolucionario (señalemos, entonces,  que existen muchas formas de revolución, y yo siempre he creído en la mental, la psicológica, la cultural, la paradigmática) o por un comunista: pero capitalismo y comunismo son simplemente distintas formas de explotación del individuo, tres cuartos de lo mismo en sus manifestaciones más funestas. No es en ellas en las que hay que pensar, sino en terceras vías, en nuevos sistemas, en alternativas.

Y, ay, es en parte por ello por lo que me gusta tanto la ciencia-ficción; porque como género viene a reivindicar una idea que considero poderosa, necesaria e higiénica:

que otros mundos son posibles.