Aunque últimamente no tengo tiempo para colgar las cosas que me gustaría (por ejemplo, las delicias del decimonónico ensayo Walden, de Henry David Thoreau, 1854, que gustoso estoy leyendo), no puedo sustraerme de hacer un comentario sobre las dos últimas cintas que he visto.
Curiosamente, viene a coincidir que ambas son orientales (una sur-coreana, otra japonesa) y ambas versan sobre la venganza. Pero si me han sorprendido es porque ambas lo hacen de manera muy original.
La primera es Old Boy, de Park Chan-Wook (2003). Me ha parecido una obra maestra, como ya me prevenían las innumerables críticas. Otras cintas orientales que incluyen violencia se me han podido atragantar, y hasta he tenido que cortarlas a mitad (me viene a la cabeza Izo; cuando vi a un gato con el ojito colgando, me dije que no tenía por qué soportar el pésimo gusto de su director, y no perdí más tiempo con la película). Ésta no, porque contiene algo. Me atrevería a decir que el estilo de Park Chan-Wook ha dejado huella en el cine occidental comercial, pues mientras veía Old Boy me quedaba claro que Nolan ha de ser admirador del trabajo del sur-coreano: la contundencia, el dramatismo... solo que con Chan-Wook la cosa llega a adquirir tintes verdaderamente poéticos. En resumen, si la historia que cuenta esta cinta me ha gustado es porque en ella, el protagonista, el supuesto vengador, resulta ser la víctima. El auténtico vengador es el tipo del traje, enfermo hasta la médula. El vengador vengado. Siempre hay alguien más fuerte. Lo bonito es que el protagonista sobrevive porque alberga buenos sentimientos, por su bondad, y aunque mutilado, vive a malas penas para contarlo y conserva el amor (en forma de mujer). Sobrevive a malas penas a su vengador, al monstruo, que acaba cayendo por su propia mano.
Las segunda, en este "díptico de la venganza", o de la no-venganza, es Hana de Kore-Eda Hirokazu (2006), también director de Nadie Sabe. Una delicia para los sentidos, y para el espíritu. Pero ¿qué es lo interesante aquí? La negación total de la venganza. En la cinta, un joven samurai profesor se siente obligado por las normas de la tradición y de su clan a vengar a su padre, que fue asesinado. Pero él no alberga odio. Acaba perdonando implícitamente al asesino, aceptando a su hijo en su escuela, y montando un divertido tinglado teatral para engañar a su clan haciéndole creer que en efecto ha matado a su asesino, recibiendo de ellos el reconocimiento y una buena suma de dinero que da a sus vecinos pobres para que puedan pagar el alquiler y no ser echados del barrio. La metáfora presente en toda la cinta es la de transformar la venganza en amor, lo malo en bueno, materializada en el hecho de que los vecinos pobres venden sus excrementos como abono a cambio de dinero con el que compran pasteles de arroz: transformar las heces en pasteles de arroz. Esta es la primera cinta de samuráis que veo que no se soluciona con un combate. Sino con cabeza y buenos sentimientos. Precioso. De verdad.
Nunca me ha gustado la idea de venganza.
Blog de Antuán sobre cultura popular, cine, literatura, ciencia-ficción, manga, anime, BD, comic, videojuegos, RPG, música, retro y actual, Historia, Mitología, Política...
jueves, 3 de octubre de 2013
viernes, 6 de septiembre de 2013
Más vasto que los imperios y más lento
He aquí un extracto magistral del relato de ciencia ficción Más vasto que los imperios y más lento (Vaster Than Empires and More Slow, 1971), de Úrsula K. Le Guin, compilado en Las doce moradas del viento, recientemente reeditada por RBA.
En él, el émpata Osden, que superó su autismo de infancia, suelta la siguiente arenga a la tripulación que le acompaña en una misión de exploración:
En él, el émpata Osden, que superó su autismo de infancia, suelta la siguiente arenga a la tripulación que le acompaña en una misión de exploración:
¿Es que no te das cuenta -y la voz de Osden subió de tono por la exasperación- de por qué vosotros me desagradáis y yo os desagrado a vosotros, a todos? ¿No te das cuenta de que yo retransmito todo afecto negativo o agresivo que habéis sentido hacia mí desde el día en que nos conocimos? Yo os devuelvo vuestra hostilidad. Lo hago en defensa propia (...). La autodefensa es la única técnica que he desarrollado para sustituir mi primitiva defensa, que consistía en apartarme totalmente de los demás. Por desgracia, eso crea un circuito cerrado, un circuito que se automantiene y que se autorrefuerza. Vuestra reacción inicial hacia mí fue la antipatía instintiva que se siente hacia un lisiado; ahora, por supuesto, es odio. ¿Es posible que no me entendáis?
Simplemente impresionante. Y una manera de transmitir, en clave de ciencia ficción (ese género en que, como en la Fantasía y la Poesía, se puede plasmar lo que no se puede expresar con palabras), cómo de crueles e irracionales pueden llegar a ser las dinámicas y reacciones grupales paranoides y la falta de atención y responsabilidad (siquiera involuntarias) hacia personas autónomas, sensibles y empáticas, por tomarse erróneamente la simple diferencia o la ausencia de estímulos emitidos como estímulos negativos emitido de facto.
viernes, 30 de agosto de 2013
Vida social
Ayer noche, haciendo vida social, escuché algo que captó mi atención:
Yo estoy a favor de la intervención de EEUU en Próximo Oriente para habilitar económicamente toda esa zona. Es que allí ponen los precios que les da la gana al petróleo.
Me gustan los problemas de matemática sociopolítica, me gustan los acertijos verbales. Éste tiene una facilísima solución, se despeja la X sin demasiado problema:
No existe guerra justificable.
Nada justifica la muerte de una sola persona.
Ni mil litros de petróleo.
En fin, es lo que se comentaba más abajo: la lástima es no ver alternativas al modelo estadounidense, canónico en Occidente y allende. Parafraseando al gran Rosendo, en el título de un álbum de hace ya unos años:
Lo malo es... Ni darse cuenta.
Pero haciendo vida social no acaba uno odiando al embajador de esa cultura autodestructiva, a ese adalid entregado del capitalismo en su formato actual. Ni mucho menos. Acaba uno viendo víctimas del sistema, buenas personas encorsetadas en dinámicas educacionales.
Educación.... Para los angloparlantes, el término education hace más bien referencia a información que a lo que nosotros entendemos por enseñanza y educación. En ello estamos, queridos, todos nosotros. En el largo camino de la búsqueda de información limpia, en el largo camino hacia la Educación, hacia el librepensamiento y el desarrollo de la personalidad propia, que al final, es lo que importa. Pues, al contrario de lo que pensaba este buen hombre que me propuso enigmas matemático-políticos ayer noche...
Si somos libres para pensar.
Sí es posible el librepensamiento.
Gracias, buen hombre, por darme que pensar unos minutos.
Yo estoy a favor de la intervención de EEUU en Próximo Oriente para habilitar económicamente toda esa zona. Es que allí ponen los precios que les da la gana al petróleo.
Me gustan los problemas de matemática sociopolítica, me gustan los acertijos verbales. Éste tiene una facilísima solución, se despeja la X sin demasiado problema:
No existe guerra justificable.
Nada justifica la muerte de una sola persona.
Ni mil litros de petróleo.
En fin, es lo que se comentaba más abajo: la lástima es no ver alternativas al modelo estadounidense, canónico en Occidente y allende. Parafraseando al gran Rosendo, en el título de un álbum de hace ya unos años:
Lo malo es... Ni darse cuenta.
Pero haciendo vida social no acaba uno odiando al embajador de esa cultura autodestructiva, a ese adalid entregado del capitalismo en su formato actual. Ni mucho menos. Acaba uno viendo víctimas del sistema, buenas personas encorsetadas en dinámicas educacionales.
Educación.... Para los angloparlantes, el término education hace más bien referencia a información que a lo que nosotros entendemos por enseñanza y educación. En ello estamos, queridos, todos nosotros. En el largo camino de la búsqueda de información limpia, en el largo camino hacia la Educación, hacia el librepensamiento y el desarrollo de la personalidad propia, que al final, es lo que importa. Pues, al contrario de lo que pensaba este buen hombre que me propuso enigmas matemático-políticos ayer noche...
Si somos libres para pensar.
Sí es posible el librepensamiento.
Gracias, buen hombre, por darme que pensar unos minutos.
Mecánica del muro
Lo que debes saber de Carrefour, Alcampo, El Corte Inglés, Mercadona... Un vídeo que me ha parecido sumamente interesante sobre algo que todos parecemos saber o intuir, pero pocos llegan a formular en palabras, a pronunciar en voz alta. Los hechizos sólo funcionan cuando son pronunciados.
Destaco una frase de entre el resto:
La gran victoria del sistema capitalista es hacernos creer que no hay alternativa.
La resignación y el escepticismo son la gran victoria del sistema.
Algo con lo que también comulgo. Pues una actitud que se rastrea por doquier hoy en día es la de quien parece sentir y así lo transmite, que no existe opción alguna más que el capitalismo agresivo y toda la cultura que conlleva. Menciona uno estas ideas y pronto le toman por un revolucionario (señalemos, entonces, que existen muchas formas de revolución, y yo siempre he creído en la mental, la psicológica, la cultural, la paradigmática) o por un comunista: pero capitalismo y comunismo son simplemente distintas formas de explotación del individuo, tres cuartos de lo mismo en sus manifestaciones más funestas. No es en ellas en las que hay que pensar, sino en terceras vías, en nuevos sistemas, en alternativas.
Y, ay, es en parte por ello por lo que me gusta tanto la ciencia-ficción; porque como género viene a reivindicar una idea que considero poderosa, necesaria e higiénica:
que otros mundos son posibles.
domingo, 7 de julio de 2013
Frase del día
Cuanto más defensiva era una sociedad,
más conformista.
martes, 2 de julio de 2013
Propósito de enmienda
La gente piensa en dejarse el tabaco, las grasas saturadas o el alcohol. Yo estoy pensando en dejarme Hollywood.
Me avergüenza reconocer que he pagado y perdido mi tiempo en lo que se puede ver últimamente. Revivals continuos del 11-S, propaganda política, económica y militar yankee, ausencia de contenidos... Forma sin fondo. La forma es más forma que nunca, el fondo es menos fondo que nunca.
Superman, Man Of... ¿Stalin?
Me avergüenza reconocer que he pagado y perdido mi tiempo en lo que se puede ver últimamente. Revivals continuos del 11-S, propaganda política, económica y militar yankee, ausencia de contenidos... Forma sin fondo. La forma es más forma que nunca, el fondo es menos fondo que nunca.
Dado el género y la temática que toca, esperaba mucho más de After Earth. Un discurso ecologista, tal vez anti industrial, anti belicista o anti imperialista como la cameroniana Avatar... Al final la cinta solo esconde una pequeña lectura sobre el miedo, que podría haberse contado igual en 5 minutos. Además está llena de señas castrenses, y yo particularmente rechazo el elemento militar.
La parafernalia espacial se antoja innecesaria: podía narrarse lo mismo con un profundo bosque del presente como telón de fondo (de hecho tengo entendido que así fue pensado originalmente). Pero se invoca el elemento ci-fi, y al hacerlo, se echa falta mayor detalle sobre muchas cosas: la catástrofe que dio pié a la evacuación terrestre (con la subsiguiente crítica del capitalismo desenfrenado muy desaprovechada), la naturaleza de los extraterrestres enemigos (otra vez la figura de lo "ajeno malo", siguiendo la obtusa y polarizada tradición cultural yankee de los tiempos de la Guerra Fría: pero ay, señores, no existe ser maligno por sí mismo), etc. Insustancial, por más que nos gusten los actores.
*****
Superman, Man Of... ¿Stalin?
No, el título no es baladí. Las referencias directas a las políticas de control de la Natalidad de Krypton y esos relieves labrados en metal de soldados kryptonianos cuando se está contando la Historia del planeta (que recuerdan poderosamente a la iconografía soviética: baste ver la escultura El Obrero y la Koljosiana: los soldados de la película mantienen la misma actitud y postura, y hasta la monocorde y siniestra banda sonora en ese momento parece que va a derivar en el Russians del Sting), junto con la Hoz en el pecho del general Zod (sic), dejan claro que Krypton es/era comunista.
Una analogía que se capta rápidamente durante la película
El Obrero y la Koljosiana
El Superman de Snyder viene a ser la consagración de la aculturación neo-liberal a través del Hollywood actual. Un monumento al capitalismo. Si el Batman de Nolan abría cabezas de Indignados de Occupy codo con codo con la policía (abajo los Bancos decían los criminales de Gotham; en cierto momento hacen un paripé de juicio popular a la Robespierre en clara referencia a la Revolución Francesa, la que vio nacer nuestro sistema político actual, dejando claro el afán anti revolucionario del conservador y reaccionario encapuchado así como de sus productores y guionistas), el Superman de Snyder machaca comunistas. De nuevo revivimos la catástrofe del 11-S, con edificios cayendo de la misma (y sospechosa, no lo olvidemos) manera que las Torres cerca del final de la película, como hemos visto en Monstruoso, Transformers, etc., y se verá en Star Trek: En La Oscuridad. De nuevo se esgrime el arma del miedo con el fin de que las mentes indefensas odien, teman, voten, y apoyen los negocios armamentísticos e intereses de su "nación".
La película carece de títulos de crédito iniciales (curioso, siendo Snyder conocido, entre otras cosas, por los épicos títulos de crédito de la apertura de Watchmen): el autor tiene prisa por contar la historia. Tiene uno la sensación de estar visionando, no ya un largo videoclip (como otras veces se ha dicho del realizador), sino un largo trailer, en el que no llega a pasar nada verdaderamente porque todo queda en el aire, con la promesa de tomar cuerpo más adelante, cosa que jamás llega a ocurrir. Sello éste del estilo nervioso y visceral de Snyder. Luego está la música (o lo que hace las veces de banda sonora): grandilocuente, ruidosa, contundente (como la BSO del Caballero Oscuro), efectista, pertinaz, tratando de poner el acento a escenas que no lo tienen. Es como si te estuvieran diciendo: "mira a la pantalla, esto es importante, la música suena a toda pastilla, tiene que ser importante". No lo es.
Huelga mencionar las varias incoherencias internas que comete la cinta, como ese Kevin Costner dejándose morir durante un tornado, sólo para evitar que un puñado de personas vean (o no, entre tanta vaca voladora) a su hijo adoptivo en acción. Conté varias más, pero por desgracia últimamente olvido con rapidez los detalles de las obras que no me llenan, que no me aportan nada. Para lo que me sirven...
No, no es que apoye yo del todo al General Zod. Soy una persona austera y frugal por naturaleza, pero me gusta elegir libremente esa austeridad. No soportaría que ningún gobierno me la impusiera. Pero opino que la propaganda cultural yankee, de consabida, algo contenida y hasta graciosilla, está pasando a escandalosa... y peligrosa. Igualmente peligrosa que las manipulaciones históricas de cualquier gobierno tiránico. Además, ¿de qué peligro nos previene esta cinta? El peligro comunista hace tiempo que no es real, si es que algún día lo fue de facto. Son todos peligros ficticios (el terrorismo, el comunismo, el elemento alien, lo ajeno, todo lo que esté fuera del control de los EEUU) que el Pentágono diseña muy convenientemente o exagera para mantener a la población de EEUU y del Mundo temerosa e ignorante de sus verdaderos quehaceres: El negocio de la guerra, de la obesidad y de los medicamentos: y toda esa culturilla necesita sus héroes: Es aquí donde entran en juego los superhéroes, embajadores de la cultura neo-liberal yankee en todo el Mundo. La pobre mitología de un pueblo extremadamente militarizado y controlador, dirigido por grandes fortunas, y culturalmente en su hora más baja.
Incluso sin politizar, Man Of Steel no es una película divertida ni entretenida como ha de ser una producción de este tipo. En ese campo, Marvel va ganando la partida. Aunque tampoco cuenten nada interesante.
*****
Alguien dirá que qué se podía esperar de Hollywood. Sobraría entonces con invocar un pequeño grupo de pintorescas palabras yuxtapuestas: Cristal Oscuro, Willow, Conan El Bárbaro, Star Wars Ep. IV-V-VI, , Matrix, Distrito 9, Avatar, etc.
Y ahora id a leer la crítica de la hermosa Conan, El Bárbaro, algo que sí merece la pena. Odio mancharme las manos con basura.
domingo, 30 de junio de 2013
El Conan de John Milius y Oliver Stone
Tengo treinta y tres años.
Anteayer a la medianoche, comprendí por primera vez Conan, El Bárbaro, la película de 1982 dirigida por John Milius (he de investigar sobre este Señor) con guión del mismo y Oliver Stone. Por primera vez tras múltiples visionados y mañaneras interpretaciones, sentí complicidad con el personaje. Debe ser duro hacer todo lo que hace, difícil tomar esas decisiones y llevarlas a cabo. Conan madura demasiado deprisa: se ve expuesto a todas las experiencias físicas de la vida muy temprano: muerte, dolor, explotación, sexo, guerra, placer. Y por eso, porque ya las conoce de sobra, puede dedicarse a buscar lo auténtico, lo espiritual, el resto de su atribulada vida; porque ha madurado. Porta la Rueda de la Vida (la misma que se ve obligado a empujar durante varios años tras caer prisionero del pueblo invasor, en una secuencia en que el personaje hace avanzar el reloj de sus días a base de sudor y músculo) colgada del cuello.
Resulta que finalmente Conan no es la masa de músculos que nuestros ojos, a veces infantiles y traviesos, pretenden que sea. Finalmente es todo lo contrario. Es la reivindicación de la personalidad, del camino propio, del individualismo, de la Justicia: por encima de todo imperio o poder fáctico. Un überman auténtico, sin colores ni capas, con el ceño bien fruncido. Porque todo héroe verdadero es dramático.
La respuesta última no es la venganza (consumada de la manera más épica que hemos visto): la gran revelación es que el combate continúa después, eterno. El Secreto del Acero, aquel en que su progenitor le iniciara, no es la violencia, no el acero en sí. Es la combatividad, la lucha por lo que uno cree, la búsqueda del Yo a brazo partido. El buen uso de la técnica (metal), el combate dialéctico en el plano más cotidiano. Pues al final, el mensaje es claro: Mata, masacra a tus sacerdotes de la serpiente, mata a tus sacerdotes de Set, no lo dudes ni un momento. Llevando los aportes de las buenas obras al plano personal, algunos tendríamos que haberlos enfrentado hace media vida, pero más vale tarde que nunca, aunque más ardua sea la tarea.
Huelga mencionar la enorme banda sonora a cargo de Basil Poledouris (imposible el mero amago de comparación con cualquier partitura del Hollywood actual), que refleja maravillosamente el espíritu de la cinta (refleje ésta mejor o peor el espíritu de los libros de Robert E. Howard): Grandilocuente, gloriosa, épica (aludiendo a las proezas físicas del héroe), pero salpicada de acordes menores, trágicos, dramáticos, vehementemente tristes, que nos recuerdan que Conan no consigue ninguno de sus logros sin sufrimiento; no mata sin lamentarlo, no vence sin recibir heridas. El precio de seguir el camino propio, por encima de toda convención, pronóstico y probabilidad.
El pequeño Conan pierde la mano de su madre demasiado pronto. Aquí desaparece el Niño que no retornará hasta consumarse la venganza, completando a la persona.
La sobrecogedora mirada del sacerdote de Set, embaucadora, solo útil a sus propósitos. Conan contempla cómo su madre se doblega ante ella y por ello pierde la cabeza. En el futuro, se enfrentará a la misma situación, pero entonces el acero vencerá a la carne, rodando la cabeza del sacerdote.
Una de mis escenas preferidas. Crucificado a un árbol como el titán Prometeo (la referencia se observa hasta en el buitre que intenta comerle, como en el mito clásico), es rescatado por un amigo. La risa oronda que escupe cuando ve a su rescatador en la lontananza refleja la alegría de sobrevivir, y a la vez la de saber, de pronto, el futuro que le espera al asesino de sus padres. La música que suena a partir del minuto 2:00 es una de mis preferidas de la banda sonora. Es de una belleza inexorable.
Toda la cinta es de una belleza sobrecogedora.
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