Blog de Antuán sobre cultura popular, cine, literatura, ciencia-ficción, manga, anime, BD, comic, videojuegos, RPG, música, retro y actual, Historia, Mitología, Política...
domingo, 8 de julio de 2012
The Amazing Spiderman (2012)
No, no es mala película, pero de alguna manera, toda la maquinaria publicitaria y el hecho de que el listón esté tan alto tras Los Vengadores, me habían hecho forjarme otras expectativas: que éste iba a ser el Spiderman definitivo y que iba a barrer al de Raimi.
Pero no lo termina de barrer, entre otras cosas porque casi casi lo imita en bastantes ocasiones (hay secuencias, como la de los créditos de apertura, la última antes de los créditos finales o la del espejo que están casi calcadas), porque carga con el lastre del reinicio teniendo que contar otra vez el origen, por un componente ciertamente infantil y noventeramente kitch que se veía también en las de Raimi (poción verde chillón, poción azul chillón, ratón monstruoso, etc.) y que se aleja del tono de extitazos como Los Vengadores...
Tiene uno la sensación de estar viendo otra vez las de Raimi en gran parte del metraje. Los enfrentamientos con el Lagarto recuerdan a los de Venom en la tercera. Las voces que escucha el Lagarto recuerdan demasiado al Duende de Raimi. Los laboratorios y mejunjes de colores recuerdan a Raimi.
En la parte positiva, que no se queda corta: hay que decir que en el apartado estético éste es mucho más Spiderman que el de Raimi: no hay casi CGI (aquel fue un fallo tremendo de Raimi), y de alguna manera el actor con el traje (tan orgánico, tan palpable) da el pego totalmente: Es Spiderman. Hay un par de momentos épicos, además: el del niño que se pone la máscara y sale de las llamas (precioso) y el momentazo de "Spiderman héroe del pueblo": obreros y policías ayudando al arácnido. Tdoo ello está genial, pero visto lo visto... ¿Era totalmente necesario este reinicio? ¿O es que tal vez planean insertar pronto al personaje en el Universo Marvel y por eso querían prepararlo todo? Un servidor piensa que tal vez Raimi, aprendiendo de sus errores en Spiderman 3, habría sido capaz de hacer un Spiderman 4 épico, adaptado a los nuevos tiempos y a la altura de las últimas producciones. Tal vez, digo.
En la próxima parece que veremos a Osborn (si no al Duende) y quién sabe a qué faunístico enemigo (rinoceronte, buitre, camaleón, escorpión...). En definitiva, The Amazing Spiderman peca en algunos momentos del síndrome Superman Returns: parece estar imitando algo y aunque aporta cosas buenas no termina de adquirir su propia personalidad y destacar sobre el anterior producto. La última película del arácnido también adolece de cierta inconexión, de un montaje algo deslabazado, como pasaba con Green Lantern: The Movie; aunque la comparación no va más allá y la de 2012 me parece superior. Pero esta vez de seguro habrá una continuación, no como ocurrió con el Superman de Bryan Singer (quien pudo haber tenido una segunda oportunidad, por cierto). Esperemos que en ella se enmenden algunos errores o simplemente se consiga una cinta más redonda, con más cuerpo y más personalidad (los ingredientes los tiene). De lo contrario, estaremos ante una nueva y aburrida serie arácnida para engrosar las estanterías y la programación de los canales de pago.
Para terminar: el sentido del humor del personaje original sí se plasma en varias ocasiones (a partes iguales con el drama): al enfrentarse al Lagarto Peter tiene verborrea. Pero el mejor momento en ese sentido es ese "estornudo" con el que suelta un chufletazo de tela arácnida... directa a ciertas partes del maloso de turno.
En fin: tras Los Vengadores, todo corre el peligro de parecer poco... Y es que tener a 5 tipos a cada cual más fashion y poderoso peleándose entre ellos y contra un ejército extraterrestre sube demasiado la adrenalina como para sentarse a ver de nuevo el lento origen de un sólo personaje... a no ser que éste se haga maravillosamente y la experiencia sea cuasi-alquímica. Y no termina de serlo. En el género superheroico, como en el negro, el drama o el terror, no todo puede ser perfecto: hay historias sobresalientes (Los Vengadores; X-Men Primera Generación) y otras no tanto.
No todo puede ser perfección y excelencia, por mucho que nos estemos empezando a acostumbrar a películas rompedoras como las mencionadas de Marvel o el Batman de Nolan. Aún así, falta la perspectiva que da el tiempo para terminar de enmarcar esta producción, separarla de sus antecesoras y ser juzgada por sí misma. Porque el tiempo, ay el tiempo, produce reacciones extrañas e inesperadas en el ser humano: el otro día revisioné la tercera de Spiderman, esa tan vilipendiada por el bailecito funky del señor Maguire en medio de la calle... y mira tú, no me pareció tan mala después de ver The Amazing Spiderman. Al fin y al cabo, Sam Raimi es un director de peso y credenciales... ¿por qué lo sacarían del proyecto de Spiderman 4 cuando éste ya estaba iniciado, y ya se hablaba de un Ben Kingsley como el Buitre? Tal vez porque gente como yo empezábamos a cansarnos del enfoque personal de Raimi y pedíamos sangre nueva.
Lo dicho: Atentos estamos a una segunda parte.
viernes, 6 de julio de 2012
Opening de Las Crónicas de Lodoss
Llamamos openings a las secuencias de entrada de las series, las cabeceras (y endings a las que salen al final), en que aparecen los créditos de las mismas y donde suelen sonar temas icónicos representativos de la serie. Hay algunos realmente míticos. En este caso, cuelgo el opening de la ya mítica serie de animación japonesa de los 90: Record Of Lodoss War (en España, Las Crónicas de Lodoss), que tuve el placer de tragarme el año pasado. Se trata de una serie muy inserta en la ola de fiebre "rolera" que se dió en Japón en los 80 y que tuvo grandes manifestaciones en los 90. La presente serie fue la punta de lanza de todo un movimiento, inspiración de muchos otros productos, tanto de animación como del mundo videojueguil o el manga. Basada en una serie de novelas japonesas, mostraba a un variopinto grupo de aventureros (donde destacaba la pareja del guerrero Parn y la bella elfa Deedlit) que buscaban en viejas torres semiderruidas y atravesaban peligrosos bosques encantados para hacer frente a una misteriosa "bruja gris" con intenciones bastante dudosas, y con la resurrección de una vetusta diosa destructiva en juego. Hay dos temporadas de la serie; la segunda está protagonizada por otro joven guerrero: Spark.
La canción de entrada lo dice todo de la serie. Es maravillosa. Hazte un favor y abre el vídeo, el tema no te decepcionará. Llegado el segundo 0:50 se hace bochornosamente trágica y bella, a partes iguales. Mira y escucha... hay otros lugares. Este es uno de ellos: Lodoss.
El buen hacer oriental.
La canción de entrada lo dice todo de la serie. Es maravillosa. Hazte un favor y abre el vídeo, el tema no te decepcionará. Llegado el segundo 0:50 se hace bochornosamente trágica y bella, a partes iguales. Mira y escucha... hay otros lugares. Este es uno de ellos: Lodoss.
El buen hacer oriental.
miércoles, 4 de julio de 2012
La verdad sobre Mangas y Comics
Como la verdad sobre perros y gatos. Titulo así esta pequeña entrada porque ambos medios son realmente diferentes entre sí. Esta es una pequeña impresión, sensación que he tenido después de retomar a los "superhéroes" durante un corto período de estrés de la tercera evaluación, y acto seguido volver a los mangas y animes que venía leyendo de antes. Ha sido como volver a la calma. A lo contemplativo. A lo reflexivo, incluso en las escenas más violentas. Pues, en el manganime, las intrincadas líneas que conforman tal perfección estilística y visual, son puro "currículum oculto" (lo que se transmite sin decir nada, sólo con gestos o estética). Las formas de los personajes del manga y el anime, incluso en los robots más disparatadamente grandes y militarizados... son andróginas. Andróginos (que tiene cualidades tanto masculinas como femeninas), como el "Andrógino Perfecto" que mencionaba Jodorowsky en El Incal: la unión perfecta de hombre y mujer, cuales dos incales (in-call: llamada interior), el blanco y el negro, el bien y el mal, el ying-yang. Andrógino significa ni más ni menos que equilibrio. El equilibrio, aceptación de los contrarios, es madurez, es conocimiento del mundo, aceptación de la diferencia. Los personajes japoneses son andróginos. Los superhéroes del comic norteamericano son tremendamente masculinos, lo que también significa belicosos y bipolares: o blanco o negro. Nada de uniones de contrarios. O con nosotros o contra nosotros. Incluso en el mejor de los casos, como el de Superman, que cree en el ser humano y en valores de pacifismo... el tipo va vestido de bandera, la de un país que invade militarmente Oriente Medio, mientras sus personajes de cultura popular hablan de paz, amor, justicia, etc. Los personajes del manganime no se ocultan ni mienten. Si utilizan la violencia la utilizan hasta sus últimas consecuencias, para sobrevivir y siempre con justificaciones (contextos bélicos detallados con minuciosidad en lo político, por ejemplo: Nausicaä del Valle del Viento) o bien de manera simbólica (el esfuerzo, la abnegación, la perseverancia: Los caballeros del Zodíaco). Pero van con la cara bien descubierta y no mienten a nadie. Su país tampoco.
Así que esa es la pequeña reflexión: la estética andrógina en el manganime como símbolo del equilibrio (tan budista, tan oriental) y por tanto de la madurez, frente a lo masculino del prototipo superheroico, más plano e infantil en cuanto a lecturas filosóficas se refiere.
Gene Starwind, protagonista de la serie anime Outlaw Star, recorre el Universo en busca de la Línea Galáctica, milenario y bien guardado secreto que tiene reminiscencias arqueológicas y que le llevará a afrontar su propio destino y redención cual viaje iniciático. A su lado, Melphina, la chica-máquina: aquí, como en el genial Ghost In The Shell se observa bien el tema de la simbiosis del hombre y la tecnología (cuando adecuada, equilibrada), del buen uso de esta última y de las fronteras que nos abre.
La hechicera Reena (los protagonistas femeninos son muy frecuentes en el manganime, así como el tema de la magia; todo ello conforma una imaginería en que el intelecto y la sutileza priman a menudo sobre el músculo) de Slayers, siempre con un hechizo en boca, se enfrentará al sumum de todo mal al final de la serie, y a conceptos ambiguos y ancestrales que la sobrepasan. Pero a todo se puede sobrevivir con una sonrisa sexy, buenos amigos y un conveniente conjuro de fuego.
La línea en el manganime (arquitecturas, personajes, paisajes...): auténticos "sistemas intrincados" que revelan más de lo que a primera vista pudiera parecer. No, no es sólo "locura japonesa". La estética habla por sí sóla.
La estilización y la verticalidad son cualidades típicas del manganime japonés. Forman parte de esa gracia y sutileza que caracteriza a estos prototipos orientales.
Las elaboradísimas arquitecturas de Katsuhiro Otomo.
La búsqueda, el elemento arqueológico-rolero...elementos muy presentes en el sentir mangaka: Algo se ha perdido y algunas personas lo buscan en antiguos lugares. No vuelan, ni van vestidos de banderas. Porque la situación les supera con creces.
La mencionada cualidad andrógina en el manganime. Además de simbología judeocristiana en el diseño de este ángel-demonio perteneciente al fenomenal manga Monster Collection de Sei Itoh, lleno de magia, invocaciones, ambientación fantástica, una protagonista preciosa y llena de energía... y muy complejas sorpresas esperándole en el climax de la obra: el culmen del saber, el ombligo del mundo... elementos que se escapan a la comprensión de los protagonistas: hay cosas por encima de nosotros.
Nausicaä del Valle del Viento es, con diferencia, el mejor manga que he leido. A la perfección visual se une la perfección de un guión plagado de detalles técnicos (políticos, sociales, culturales, geográficos, históricos, etc.) para ambientar el contexto post-apocalíptico y bélico en el que se desenvuelven los personajes, mientras se introducen valores como el ecologismo y el pacifismo a través de la joven y carismática protagonista. De las mejores obras de Miyazaki. Para mí, tal vez la mejor.
Todo se soluciona con un buen mamporro. O montando una guerra en el otro lado del Mundo para sacar petróleo.
Así que esa es la pequeña reflexión: la estética andrógina en el manganime como símbolo del equilibrio (tan budista, tan oriental) y por tanto de la madurez, frente a lo masculino del prototipo superheroico, más plano e infantil en cuanto a lecturas filosóficas se refiere.
Gene Starwind, protagonista de la serie anime Outlaw Star, recorre el Universo en busca de la Línea Galáctica, milenario y bien guardado secreto que tiene reminiscencias arqueológicas y que le llevará a afrontar su propio destino y redención cual viaje iniciático. A su lado, Melphina, la chica-máquina: aquí, como en el genial Ghost In The Shell se observa bien el tema de la simbiosis del hombre y la tecnología (cuando adecuada, equilibrada), del buen uso de esta última y de las fronteras que nos abre.
La hechicera Reena (los protagonistas femeninos son muy frecuentes en el manganime, así como el tema de la magia; todo ello conforma una imaginería en que el intelecto y la sutileza priman a menudo sobre el músculo) de Slayers, siempre con un hechizo en boca, se enfrentará al sumum de todo mal al final de la serie, y a conceptos ambiguos y ancestrales que la sobrepasan. Pero a todo se puede sobrevivir con una sonrisa sexy, buenos amigos y un conveniente conjuro de fuego.
La línea en el manganime (arquitecturas, personajes, paisajes...): auténticos "sistemas intrincados" que revelan más de lo que a primera vista pudiera parecer. No, no es sólo "locura japonesa". La estética habla por sí sóla.
La estilización y la verticalidad son cualidades típicas del manganime japonés. Forman parte de esa gracia y sutileza que caracteriza a estos prototipos orientales.
Las elaboradísimas arquitecturas de Katsuhiro Otomo.
La búsqueda, el elemento arqueológico-rolero...elementos muy presentes en el sentir mangaka: Algo se ha perdido y algunas personas lo buscan en antiguos lugares. No vuelan, ni van vestidos de banderas. Porque la situación les supera con creces.
La mencionada cualidad andrógina en el manganime. Además de simbología judeocristiana en el diseño de este ángel-demonio perteneciente al fenomenal manga Monster Collection de Sei Itoh, lleno de magia, invocaciones, ambientación fantástica, una protagonista preciosa y llena de energía... y muy complejas sorpresas esperándole en el climax de la obra: el culmen del saber, el ombligo del mundo... elementos que se escapan a la comprensión de los protagonistas: hay cosas por encima de nosotros.
Nausicaä del Valle del Viento es, con diferencia, el mejor manga que he leido. A la perfección visual se une la perfección de un guión plagado de detalles técnicos (políticos, sociales, culturales, geográficos, históricos, etc.) para ambientar el contexto post-apocalíptico y bélico en el que se desenvuelven los personajes, mientras se introducen valores como el ecologismo y el pacifismo a través de la joven y carismática protagonista. De las mejores obras de Miyazaki. Para mí, tal vez la mejor.
Todo se soluciona con un buen mamporro. O montando una guerra en el otro lado del Mundo para sacar petróleo.
lunes, 25 de junio de 2012
La oscuridad en los cómics de superhéroes actuales
Pues bien, viendo el otro día el documental DCU: El nuevo mundo, que aparece entre los extras de la película animada Liga de la Justicia: Crisis en dos Tierras, se me ocurrieron un par de cosas que bien valen una pequeña reflexión. Al inicio del documental, Dan Didio, vicepresidente ejecutivo y editor de DC Comics, declara que hace unos años intentaron llevar al mundillo de los superhéroes la sensación de terror al contemplar al ejército armado en las calles de Manhattan tras el 11-S. Vamos, que intentaron trasladar a los tebeos el síndrome post 11-S. Esa misma idea es ya, para mí, un error de apreciación: a juicio del que escribe, precisamente los superhéroes como figuras de ficción deben estar por encima de ese "terror" que menciona Didio, y por encima de esas figuras militares. No deben inspirar terror, sino total confianza: deben moralizar, animar, motivar a la gente, darles esperanzas.
Viendo el documental tenía la sensación de que el señor Didio está obsesionado con el 11-S, y por eso sólo quiere superhéroes violentos, militarizados, terroríficos. Así, a fin de cuentas los superhéroes post 11-S resultan ser más oscuros y violentos aún que los de los 90 (que se han estado nombrando como paradigma de tales defectos hasta ahora). Diera la impresión de que nuestros (¿otrora?) amigos encapuchados aún no hayan superado la tragedia del 11-S (fuera provocada por quien fuera provocada, ahí hay teorías múltiples, conspiratorias o no, y ahí no voy a meterme).
Así, Didio, hablando de los superhéroes dice que su función es "cambiar la vida de la gente". Pero ¿por qué cambiara? ¿Quiere la gente que cambien sus vidas? ¿O más bien quiere un poco de tranquilidad y no tanta bipolaridad belicosa? Eso me hizo darme cuenta de que los superhéroes actuales (repito, los de los tebeos) ya no piensan como yo, en su mayoría, porque las mentes que hay tras ellos no piensan como yo. Los superhéroes de mi época, de mi mente, detendrían con sus propias manos la invasión de Irak para acabar con las tensiones mundiales. Éstos no lo hacen. Detalles como ese o el hecho de que no se hayan pronunciado respecto al movimiento Occuppy Wall Street dan actualmente un cierto tufillo fascistoide a estos personajes que, en otra época (la que me tocó vivir de pequeño) representaron en mayor medida valores más reivindicativos socialmente, porque fueron guionizados por antiguos hippies como Neal Adams o Len Wein. Todos recordamos a ese Green Lantern recorriendo EEUU en Jeep denunciando la injusticia social, el racismo y la especulación (levantando del pescuezo a ese tipo de personajes que hoy se sabe que provocaron la Crisis actual en lo económico). Sin embargo, el Green Lantern de hoy no cuestiona ni una sóla orden de sus superiores y el Cuerpo de GL se parece más al de los marines que nunca. De indignado a soldado hay un trecho, y éste ha sido recorrido y sobrepasado por los superhéroes.
Cuando Green Lantern molaba.
Visto de esta manera, el espíritu pesimista y derrotista (el síndrome post 11-S) de gente como Didio, es lo que ha hecho a estos antaño luminosos y esperanzadores arquetipos depresivos y violentos. Pregunta Didio "¿Qué hacer cuando lo has perdido todo, cuando todo en lo que creías ha desaparecido?". Pero yo pregunto ¿qué han perdido? Todo no, eso seguro. Con la guerra que se montó más bien salen ganando. El mensaje de Didio es demasiado derrotista, catastrofista, lo cual genera una cierta paranoia defensiva, militar, una tensión en los personajes que parecen mñas que nunca desquiciados, perdidos, sin identidad.
Se habla también de la historieta Identity Crisis como un "análisis psicológico del superhéroe, una deconstrucción del superhéroe". Personalmente, y aunque me entretuve con la lectura de esa obra, me parece una valoración pretenciosa, pues todo eso ya se hizo en Watchmen, y bastante mejor.
Como síntesis y conclusión de lo dicho, los superhéroes americanos harían bien en ir superando el terrible evento que sacudió al Mundo el 11 de Septiembre de 2001, para volver a alentar a la gente. Pero no parecen superarlo porque están guionizados por personas de carne y hueso que son temerosas. Visto así, los superhéroes hoy en día no están. No existen.
Basta por hoy.
La escena de la violación de Sue Dibny
viernes, 22 de junio de 2012
Ryuichi Sakamoto: Feliz Navidad Mr. Lawrence
El otro día hablé de momentos de eternidad en los paréntesis instrumentales de Golden Brown de los Stranglers. Pues bien, esto de ahora sería un momento de eternidad completo, del primer al último segundo. Se trata de la banda sonora compuesta por el maestro Ryuichi Sakamoto para la película Feliz Navidad Mr. Lawrence (Merry Christmas Mr. Lawrence), con David Bowie como protagonista.
Conocí a Sakamoto gracias al líder del grupo francés Orwel, Gerome, de mi familia política (http://www.myspace.com/orwellfrenchband). Y la verdad es que no puedo sino estarle agradecido por descubrirme el talento y la sensibilidad de este japonés. Este temazo rezuma esa melancolía tan rematadamente japonesa que puede también apreciarse en compositores como Joe Hisaishi (compositor de muchas bandas sonoras de Studio Ghibli) o Nobuo Uematsu (autor de las partituras de muchos Final Fantasy):
El buen hacer oriental.
Conocí a Sakamoto gracias al líder del grupo francés Orwel, Gerome, de mi familia política (http://www.myspace.com/orwellfrenchband). Y la verdad es que no puedo sino estarle agradecido por descubrirme el talento y la sensibilidad de este japonés. Este temazo rezuma esa melancolía tan rematadamente japonesa que puede también apreciarse en compositores como Joe Hisaishi (compositor de muchas bandas sonoras de Studio Ghibli) o Nobuo Uematsu (autor de las partituras de muchos Final Fantasy):
El buen hacer oriental.
Aplicación de los superhéroes al aula
¡Saludos! Éste es un pequeño debate que mantengo con el bueno de Pedro Cifuentes, profesor de Geografía e Historia en Secundaria y autor del muy recomendable blog "En clase no se dibuja". En él, Pedro destaca las virtudes de los tebeos de supertipos y cómo aplicarlos a la Educación Secundaria. Yo, simplemente intento poner algunos "peros" y "porqués" (firmo como Scott Free). El debate está servido, y tiene ciertas connotaciones políticas, además de morales. ¿Qué opináis vosotros? Aquí el mensaje de Pedro y los comentarios al mismo:
http://lapatrullaxsiempregana.blogspot.com.es/2012/02/supertipos.html
De paso, daos un paseo por su blog, que no tiene desperdicio.
http://lapatrullaxsiempregana.blogspot.com.es/2012/02/supertipos.html
De paso, daos un paseo por su blog, que no tiene desperdicio.
jueves, 21 de junio de 2012
Películas y series animadas, lo mejor del Universo DC.
Las autoridades científicas acreditadas desconocen la causa, pero me está pasando algo extraño. Veréis, llevo como 3 años sin leer tebeos de superhéroes (lo sé, hablo como un ex-adicto; el caso es que dejó de interesarme su continuidad actual, o falta de ella) y ahora resulta que me estoy enganchando a las películas y series de animación de Warner/DC. En serio, les dan mil patadas a los tebeos actuales de este género. Sea la serie animada de Bruce Timm sobre la Liga de la Justicia, la serie The Brave and the Bold en que Batman comparte cada episodio con un personaje diferente, los cortos como el del Espectro o los largometrajes animados como Enemigos Públicos de Batman y Superman... todos ellos rezuman un aire clásico, un toquecillo retro, así como un conocimiento enciclopédico del medio (personajes, tramas, conceptos...), tanto en lo argumental como en lo estético. Para cualquiera que ha leido comics de estos personajes son una verdadera gozada, pero es que me atrevo a afirmar que para cualquier ajeno al mundillo han de ser bastante entretenidas, porque juegan con conceptos interesantes que se pueden extrapolar a asuntos más tangibles, a sensaciones muy humanas.
Ayer mismo terminé de ver la película de animación Crisis on Two Earths (comprada en la FNAC) junto con un doble episodio de la Liga llamado A Perfect World, y me dí cuenta de que hacía mucho tiempo que no me lo pasaba como un crío con esos personajes. De alguna manera reviví lo mejor de ellos, algo que yo había pensado que habían perdido (que, de hecho, han perdido en gran medida en los comics). Frescura, identidad, personalidad. Por ejemplo, en el dobre capítulo mencionado, los superhéroes aparecían como símbolo de un estado policial, encarnación de la paranoia defensiva que bien recuerda a la paranoia anticomunista o, habría que decir hoy, a la post-11S norteamericanas. Se atreven a poner en la Casa Blanca a un villano: Lex Luthor, insinuando así la posibilidad de que el mal se encuentre en el propio sistema, en la política. Todo ello en una Tierra paralela a la nuestra, donde Superman (símbolo de los EEUU; por cierto, ¿se pueden asociar con tanta facilidad ambos conceptos? ¿no deberían estar estos arquetipos por encima de banderas y matices políticos?) no duda en usar la fuerza letal, traicionando sus principios originales. Pero allí está la Liga de nuestra Tierra, la buena, para recordarles que la vida en sí es caótica y así hay que aceptarla, que no podemos controlarlo todo, y que hay que dejar a la gente elegir (incluso si servidor piensa que la democracia actual es bastante de postín). Esos son los valores inocentes que quiero que los superhéroes transmitan, y así lo hacen en estas series y películas, como lo hacían en los comics que leia de pequeño. Incluso si puedo ponerles varios "peros", como el hecho de que el presidente que ruega a Superman que permita las nuevas elecciones democráticas sea Bush Junior, un tipo que casi seguro manipuló las suyas para salir elegido por segunda vez... O el hecho de que al final del episodio Superman (el bueno) levante una bandera estadounidense caida para ponerla en su sitio, identificando así los buenos valores por los que lucha la Liga con ese país, un país sobre el que puede decirse mucho, tanto bueno como malo, país que curiosamente no duda en usar la "fuerza letal" (como el Superman malo) si sus intereses están en juego...
Pero todo eso se disipa y se perdona cuando la interacción entre los personajes es adecuada y se cuentan historias interesantes con crítica a medios fascistas de trasfondo. Eso les excusa completamente.
La pregunta entonces es... ¿Qué están haciendo en la editorial de comics DC para que las películas de dibujos sean infinitamente mejores que los propios comics, su producto estrella? La repuesta, espero, en un post venidero sobre la que creemos mala influencia del señor Dan Didio (vicepresidente y co-editor) en la susodicha editorial.
Mención especial merece el cortometraje de The Spectre que se incluye entre los extras del DVD de Crisis en Dos Tierras (que como veréis va cargadito... muy recomendable). Totalmente tarantinesco, con un aire setentero de producción de seie B (esas motillas blancas que salpican continuamente la pantalla, como un filtro grasiento), sorprende gratamente el tono de cine negro (la voz en off, el policía solitario, el aire cínico y desencantado) y la sorprendente conclusión de la historia (no me esperaba que fuera tan... gore). En fin, por algo llaman al personaje el "espíritu de la venganza". No, no es que crea en la venganza, pero de nuevo, cuando una historia está bien contada, por lo menos entretiene. Que ya es bastante.
Los supers en la Casa Blanca. Debe ser que hay malosos allí...
El Búho, versión malvada de Batman, muy logrado.
El mencionado Espectro, protagonista del corto.
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