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viernes, 16 de noviembre de 2012

Cicatriz 1

Estoy obsesionado con todo aquello que transmita sensibilidad.

¿Será el Invierno, que llama a la puerta?

Un piano agudo, un teclado etéreo.

Historias de Invierno.






Iré a la Biblioteca a por algo de Depeche Mode.

Frase del día

No quería que mis impuestos fueran a parar a la industria armamentística. Quería vivir en un país que no hiciera apología de la guerra.


La he escuchado esta mañana en un documental de La 2, mientras desayunaba apaciblemente, de boca de un estadounidense de nacimiento afincado en Belice (hermoso país centroamericano cuyo lema reza "Bajo la sombra yo florezco") y dedicado a la investigación fluvial. En cierto momento comentaba el amigo, navegando el río Belice en canoa, que a veces siente cómo el río conecta con sus propias vibraciones.


jueves, 15 de noviembre de 2012

Disección de la figura del zombi

No puedo sino remitiros a la maravillosa entrada que mi amigo Bartolo, autor del blog La Amalgama, ha publicado recientemente sobre la lectura metafórica de la figura del zombi en nuestra actual cultura popular:
http://jumilla-amalgama.blogspot.com.es/2012/11/zombis-vampiros-y-otros-simulacros.html
 Y es que, dolorosamente, la mencionada figura se hace hoy día más tangible y real que nunca: el zombi como símbolo de sumisión a la falsa democracia, entre otras lecturas como la que menciona Bartolo del consumismo sistemático. Muerte de la disensión, de la opinión, de la alternativa, del debate aunque sea constructivo, de la creatividad... de la Vida. El zombi además, se ve poderosamente atraído por la carne fresca, viva, por cuyas venas corre sangre caliente, para alimentarse de ella. Esta reacción social es aún más visible en España, donde "el que se mueve no sale en la foto", esto es, el que manifieste opiniones contrarias a las generalizadas en un determinado colectivo es automáticamente estigmatizado: los zombis se lo comen. Diríase por tanto que el zombi español es de peor calaña aún. Nos remite Bartolo al artículo de José Saturnino Martínez García (esto va de remitir a otras entradas, pero el viaje bien merece 5 minutos) en que éste compara el orden social en las ficciones zombi con el orden social real actual, con la única salvedad de que en las primeras no hay gobierno y la labor policial debe ser realizada por los pocos supervivientes, armas en mano. Aquí difiero (no sé si como Bartolo), pues en mi opinión el orden policial entraría claramente DENTRO del colectivo zombificado. Los pocos supervivientes representan el tesoro que hay que guardar: el factor humano-humanístico. Son la gente que tiene sus propios criterios y que, además, RESPETA sin impertinencia ni inquina los de los demás, en lugar de comerse sus vísceras . De los vampiros ni empezamos a hablar. Y es que toda figura de la cultura popular tiene sus redundancias psicológicas y su traducción racional... Se llama Mitología. El señor Joseph Campbell, archi-imitadísimo en Hollywood, dedicó su vida a identificar estos arquetipos mitológicos que genera el subconsciente humano. Leerlo es una delicia, ya sea El héroe de las mil caras o Las máscaras de Dios. Y los zombis, como los hombres lobo, los vampiros, los dragones, o los señores con trajes de colores ajustados que creen ir salvando al Mundo... no dejan de ser la Mitología que está generando nuestra sociedad actual. Una Mitología, hay que decir, de señas bastante militaristas, oscuras y decadentes. A ver si cambia de signo más pronto que tarde.

A ver si resulta que hay cura para el virus zombi. A ver si los tipos que vuelan se sacan el graduado.

Frase del día

"Lo malo de las dictaduras es que crean funcionarios enfermos"


He escuchado esta afortunada sentencia en Radio-3 (96.0) mientras aparcaba el coche de vuelta del trabajo. Su autoría me es desconocida.



lunes, 29 de octubre de 2012

Nowhere Fast (from Streets Of Fire)

Tema extraído de la banda sonora de la película Calles De Fuego (Streets Of Fire, 1984, Walter Hill), una de esas joyitas ochenteras esquivas. En la ambientación musical de la película participan músicos de la talla de Ry Cooder o, como en el caso... Fire Inc. El tema que os presento rebosa energía y juventud por los cuatro costados... una suerte de frenesí a duras penas controlado no exento de un bello sentido trágico y de un simpático gamberrismo.

Diane Lane canta y baila como una ménade postmoderna, de esa forma tan ridícula y secreta que se gastaba en los 80. Si en algún momento de este desgarrador alegato musical, sea en ese cambio de acorde del minuto 1:08, sea cerca del final cuando la semidiosa kitsch procede a mover la melena helicoidalmente no se te pone el vello de punta, puede que tu cuerpo contenga cierto porcentaje de horchata.






Al final adquiere un tono dramático, y casi reivindica el estatus de himno generacional cuando empiezan a sonar esos coros femeninos de fondo. Tan buena que hasta deja mal cuerpo.

Uau... Cristo del Valle...

lunes, 10 de septiembre de 2012

Las ficciones post-apocalípticas, verdaderas metáforas fascistoides:



 Así es, amigos. Tras haber disfrutado de crío como el que más con ese tipo de historias tan de Hollywood, va uno a la vejez y descifra las señas de identidad de este tipo de producciones. En EEUU, la imaginería de las ruinas del urbanismo y de la era industrial va acompañada de una idea, una sensación muy concreta: La sociedad está cayendo por culpa de tanto demócrata, tanto socialista (o cosas peores, como reza Chuck Norris en su reciente alegato anti-administración Obama: http://cinemania.es/actualidad/noticias/14279/chuck-norris-obama-traera-mil-anos-de-oscuridad-a-ee-uu , de verdad que no tiene desperdicio… o sí), tanto gay y tanto negro. Nosotros, como guerreros tocados por la mano del Señor, supervivientes de una era mejor (mejor para nosotros, cuando explotábamos al resto del planeta para que a nosotros nos fuera sobre ruedas), debemos transitar, estoicos,  por este desierto de mentiras, ambigüedades y farsantes escopeta en mano y liquidar a todo el que se nos ponga por delante. El escenario derruido es siempre EEUU y los bárbaros, terroristas y corsarios han tomado nuestro país. Somos tipos duros, somos mejores, y vamos dando lecciones de moral. O ni falta que hace, se dispara y punto. 


 La democratización como síntoma de decadencia. Obama va a traer mil años de oscuridad a EEUU por tanta concesión social (Chuck Norris dixit; si no has leído el enlace, hazlo ahora). La decadencia, la decadencia… (¿sabrán ellos lo que es la decadencia?).  Es el caso de Mad Max (del polémico activista republicano Mel Gibson) o de Juez Dredd (aunque en este caso se trate más de una parodia del fascismo, pues sus mismos creadores niegan que se pueda tratar a su personaje como “héroe”; por algo Alan Moore, reconocido anarquista, militó en las filas de la revista que vió nacer al Juez Dredd, 2000 AD).


                                                                   Mad Max


                                                               Judge Dredd

Frente a tan delicada analogía surgen las del extremo opuesto del Mundo, las fantasías post-apocalípticas japonesas. Curiosamente, en estas, la causa de la catástrofe mundial suele ser siempre la contraria: el imperialismo. Y esta vez el escenario no es Japón, sino el Mundo entero, y normalmente no se identifica ningún lugar real sino que se crean localizaciones ficticias (países, banderas, políticas, conflagraciones, alianzas), nombres nuevos para plasmar el mensaje con menos ataduras. En este caso podemos encontrar historias inspiradas en fuentes norteamericanas, como El Puño de la Estrella del Norte se basa en Mad Max (aunque llevándolo a su terreno, con más gracia y buen hacer oriental). Pero normalmente nos encontraremos con personajes diametralmente diferentes a aquellos hombres de pelo en pecho y de gatillo fácil, personajes normalmente jóvenes (la inocencia, la conservación de la pureza), de anatomías aparentemente poco aptas para la guerra, a menudo chicas, que ocupan enormes bocadillos de texto con sus pensamientos y palabras y que suelen estar preocupados por cosas muy distintas a las que atormentan a sus ¿equivalentes? supervivientes norteamericanos. Suele preocuparles la destrucción, la radiación, la contaminación, la deforestación, la guerra, la violencia. Suele preocuparles que se repitan errores del pasado, los que dieron al traste con el Planeta: las ansias de expansión mundial, la búsqueda del poder político o económico: el imperialismo. 

El Puño de la Estrella del Norte (o Mad Max japonés). Fantasía ultra-violenta post-apocalíptica en que un maestro de una extinguida técnica marcial recorre el Mundo librando a las aldeas de sus opresores.


En estos sugerentes paisajes post-apocalípticos orientales, además, suele aparecer un elemento que brilla por su ausencia en aquellas otras producciones norteamericanas: el elemento natural. La naturaleza que intenta abrirse paso entre las cenizas. Unas briznas de hierba que crecen en algún resquicio, un árbol que crece fuerte en una isla en medio del océano, metáfora del renacer, de la posibilidad de volver a empezar de cero, de continuar. Metáfora de la vida en todo su esplendor y fragilidad, de la necesidad de cuidarla, protegerla. Metáfora constructivista donde las haya, que refleja una actitud de conservación a ultranza de la vida y negación de la violencia. Imagen de renacimiento, de nueva vida, no sólo del planeta sino de los hombres: nuevos hombres y mujeres representados en esos niños que portan un sentido del respeto y de la disciplina por encima de cualquiera de sus mayores, supervivientes del viejo mundo bipolar y belicoso. 

                             Arte post-apocalíptico. Sugerente como pocos.


Este es el caso de Nausicäa del Valle del Viento o de Conan, el Niño del Futuro, ambas creaciones del maestro Hayao Miyazaki, o de las tramas argumentales de la conocida franquicia de juegos de rol Final Fantasy, donde se llega a encarnar a terroristas contra un gobierno opresor mediatizado por corporaciones empresariales y destructor del medio ambiente (es decir…). 



           Conan, el Niño del Futuro, anime de Hayao Miyazaki. Una preciosidad.




    Nausicäa del Valle del Viento. Mi obra favorita de Hayao Miyazaki, y una de mis preferidas en general.


 Las historias de Final Fantasy, verdaderas fábulas ecologistas y anti-imperialistas. Aún no sé como no están censuradas en determinados sitios. Debe de ser que dan mucho dinero.

   Final Fantasy VII. Cloud es un ex-soldado reconvertido en terrorista (sic).

Final Fantasy VI. Aquí los alegatos contra la idea de imperio son claros.


Incluso en los casos en que el manga, el anime o el videojuego japonés se decanta más por el elemento mech (lo mecánico, lo artificial, lo militar: fantasías de poder tecnológico a menudo bastante frenéticas y combativas), donde robots y soldados con armaduras se miden las armas y se enfrentan descarnadamente; incluso en estos casos, la ficción que se crea tiene mucha más atención al detalle (política, especificaciones técnicas, estrategias) y sutileza (cierto lugar para una crítica contra las lagunas del sistema) que en las producciones yanquis. Ahora, que personalmente no son éstas mis historias preferidas.



Se me ocurrió esta entrada al ver el tráiler de la nueva versión cinematográfica de Juez Dredd (personaje que, repito, surge más con intención paródica que como arquetipo heroico), leer las declaraciones de varios actores norteamericanos en torno a las políticas de su preciado país (http://cinemania.es/actualidad/noticias/14287/ultrafachas-en-hollywood-los-10-actores-mas-de-derechas/?frommsn=masnoticiashome  ) y finalmente recordar de qué estaban hechas las fantasías futuristas japonesas que he tenido la tremenda suerte de leer o ver.

Hagan su elección, amigos. Yo ya he hecho la mía. 

                      EEUU: El apocapipsis como metéfora de la decadencia. 


                    Japón: El apocalipsis como metáfora de la regeneración.

sábado, 4 de agosto de 2012

Prometheus



Bastante decepcionante para lo que cabía esperar, Prometheus copia directamente, escena por escena, la estructura del Alien original (¿tenía necesidad Ridley Scott de hacer eso? ¿no se da cuenta de que eso lastra enormemente la originalidad y personalidad de la nueva producción, relegándola a subproducto casi en homenaje al anterior?), sólo que estas escenas análogas son más pobres y predecibles. Sí, esa primera escena es muy "mítica", y a su favor hay que decir que los "ingenieros" están estéticamente muy bien conseguidos. Pero, en primer lugar, ya están jugando de nuevo con la "retrocontinuidad" histórica y biológica del ser humano, como hicieran los Alien vs Predator, aunque esto no me moleste demasiado. Y en segundo, aunque responde a algunas preguntas, nos deja con más formuladas, y deja varios hilos abiertos para una secuela, con lo que empieza a oler a nueva franquicia aprovechando el filón. De hecho, al no explicar el origen de ese genoma o líquido negro-arma biológica de los Ingenieros, hasta bien podrían hacer una precuela de esta precuela (aunque suponemos que todas estas cuestiones se responderán más o menos convenientemente en la próxima secuela).

El desfile de aliens (a cada cual más asquerosillo, destacando en intensidad la escena de la auto-cesárea de la protagonista... tardaré bastante en comer sepia a la plancha otra vez :roll: ) se agradece por el género al que pertenece la película, pero se hace también un tanto excesivo y tal vez innecesario. Queremos ver al alien. Y está claro que para eso tendremos que pagar otra entrada de cine dentro de tres o cuatro años. Mientras tanto, en mi cabeza juguetona, se me ocurrió el combate ficticio definitivo en estas lides: Ingeniero contra Depredador. Eso sí es un combate más igualado. Porque los Ingenieros (lo escribo con mayúscula, que al fin y al cabo son como nuestros dioses creadores) meten guallas como panes...

Queda la intriga de la verdadera motivación de estos nuevos (y viejos) personajes, los Ingenieros. ¿Sigue su planeta originario habitado? ¿Por qué decidieron acabar con nosotros (esta pregunta no me intriga lo más mínimo en realidad... supongo que simplemente sintonizaron un canal de noticias en 2012 y decidieron que nos harían un favor, que su creación se había desvirtuado).

Total, que me esperaba casi una obra de arte, me esparaba un nuevo Avatar (que a mí personalmente me encantó), y lo que tenemos es otra aburrida megaproducción hollywoodiense de "corta y pega 2.0, que nos hemos quedado sin ideas" con ciertas pretensiones de complejidad y excelencia. Pero de estas últimas, poco.

PD: Sin mencionar cuestiones dudosas como: ¿cómo puede el androide comunicarse con los Ingenieros sólo habiendo estudiado las lenguas primigenias terráqueas, incluso conociendo su raíz, si los Ingenieros vienen de un planeta lejanísimo y deberían tener un idioma distinto (aunque en realidad no llegamos a ver a un Ingeniero respondiéndole al androide... tal vez su visceral respuesta es por la mala pronunciación de alguna palabra del Fassbender)? ¿Cómo puede el androide moverse como pez en el agua por los intrincados sistemas de defensa de esos bichos (ya, ya lo sé, es un androide...). ¿A santo de qué esa mala leche de la Charlize Theron? ¿De verdad es hija de su padre, o más bien un experimento, una niña probeta, o un androide... o un juguete sexual del viejete? (en ese sentido, entenderíamos su acritud) ¿Qué le pasa exactamente al noviete arqueólogo, una indigestión (se nos antoja muy simple lo de la transformación en Mr. Hyde por ardor de estómago: no querían crear otro bicho al uso, que saliera de algún orificio del sujeto)?