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jueves, 15 de noviembre de 2012

Frase del día

"Lo malo de las dictaduras es que crean funcionarios enfermos"


He escuchado esta afortunada sentencia en Radio-3 (96.0) mientras aparcaba el coche de vuelta del trabajo. Su autoría me es desconocida.



lunes, 29 de octubre de 2012

Nowhere Fast (from Streets Of Fire)

Tema extraído de la banda sonora de la película Calles De Fuego (Streets Of Fire, 1984, Walter Hill), una de esas joyitas ochenteras esquivas. En la ambientación musical de la película participan músicos de la talla de Ry Cooder o, como en el caso... Fire Inc. El tema que os presento rebosa energía y juventud por los cuatro costados... una suerte de frenesí a duras penas controlado no exento de un bello sentido trágico y de un simpático gamberrismo.

Diane Lane canta y baila como una ménade postmoderna, de esa forma tan ridícula y secreta que se gastaba en los 80. Si en algún momento de este desgarrador alegato musical, sea en ese cambio de acorde del minuto 1:08, sea cerca del final cuando la semidiosa kitsch procede a mover la melena helicoidalmente no se te pone el vello de punta, puede que tu cuerpo contenga cierto porcentaje de horchata.






Al final adquiere un tono dramático, y casi reivindica el estatus de himno generacional cuando empiezan a sonar esos coros femeninos de fondo. Tan buena que hasta deja mal cuerpo.

Uau... Cristo del Valle...

lunes, 10 de septiembre de 2012

Las ficciones post-apocalípticas, verdaderas metáforas fascistoides:



 Así es, amigos. Tras haber disfrutado de crío como el que más con ese tipo de historias tan de Hollywood, va uno a la vejez y descifra las señas de identidad de este tipo de producciones. En EEUU, la imaginería de las ruinas del urbanismo y de la era industrial va acompañada de una idea, una sensación muy concreta: La sociedad está cayendo por culpa de tanto demócrata, tanto socialista (o cosas peores, como reza Chuck Norris en su reciente alegato anti-administración Obama: http://cinemania.es/actualidad/noticias/14279/chuck-norris-obama-traera-mil-anos-de-oscuridad-a-ee-uu , de verdad que no tiene desperdicio… o sí), tanto gay y tanto negro. Nosotros, como guerreros tocados por la mano del Señor, supervivientes de una era mejor (mejor para nosotros, cuando explotábamos al resto del planeta para que a nosotros nos fuera sobre ruedas), debemos transitar, estoicos,  por este desierto de mentiras, ambigüedades y farsantes escopeta en mano y liquidar a todo el que se nos ponga por delante. El escenario derruido es siempre EEUU y los bárbaros, terroristas y corsarios han tomado nuestro país. Somos tipos duros, somos mejores, y vamos dando lecciones de moral. O ni falta que hace, se dispara y punto. 


 La democratización como síntoma de decadencia. Obama va a traer mil años de oscuridad a EEUU por tanta concesión social (Chuck Norris dixit; si no has leído el enlace, hazlo ahora). La decadencia, la decadencia… (¿sabrán ellos lo que es la decadencia?).  Es el caso de Mad Max (del polémico activista republicano Mel Gibson) o de Juez Dredd (aunque en este caso se trate más de una parodia del fascismo, pues sus mismos creadores niegan que se pueda tratar a su personaje como “héroe”; por algo Alan Moore, reconocido anarquista, militó en las filas de la revista que vió nacer al Juez Dredd, 2000 AD).


                                                                   Mad Max


                                                               Judge Dredd

Frente a tan delicada analogía surgen las del extremo opuesto del Mundo, las fantasías post-apocalípticas japonesas. Curiosamente, en estas, la causa de la catástrofe mundial suele ser siempre la contraria: el imperialismo. Y esta vez el escenario no es Japón, sino el Mundo entero, y normalmente no se identifica ningún lugar real sino que se crean localizaciones ficticias (países, banderas, políticas, conflagraciones, alianzas), nombres nuevos para plasmar el mensaje con menos ataduras. En este caso podemos encontrar historias inspiradas en fuentes norteamericanas, como El Puño de la Estrella del Norte se basa en Mad Max (aunque llevándolo a su terreno, con más gracia y buen hacer oriental). Pero normalmente nos encontraremos con personajes diametralmente diferentes a aquellos hombres de pelo en pecho y de gatillo fácil, personajes normalmente jóvenes (la inocencia, la conservación de la pureza), de anatomías aparentemente poco aptas para la guerra, a menudo chicas, que ocupan enormes bocadillos de texto con sus pensamientos y palabras y que suelen estar preocupados por cosas muy distintas a las que atormentan a sus ¿equivalentes? supervivientes norteamericanos. Suele preocuparles la destrucción, la radiación, la contaminación, la deforestación, la guerra, la violencia. Suele preocuparles que se repitan errores del pasado, los que dieron al traste con el Planeta: las ansias de expansión mundial, la búsqueda del poder político o económico: el imperialismo. 

El Puño de la Estrella del Norte (o Mad Max japonés). Fantasía ultra-violenta post-apocalíptica en que un maestro de una extinguida técnica marcial recorre el Mundo librando a las aldeas de sus opresores.


En estos sugerentes paisajes post-apocalípticos orientales, además, suele aparecer un elemento que brilla por su ausencia en aquellas otras producciones norteamericanas: el elemento natural. La naturaleza que intenta abrirse paso entre las cenizas. Unas briznas de hierba que crecen en algún resquicio, un árbol que crece fuerte en una isla en medio del océano, metáfora del renacer, de la posibilidad de volver a empezar de cero, de continuar. Metáfora de la vida en todo su esplendor y fragilidad, de la necesidad de cuidarla, protegerla. Metáfora constructivista donde las haya, que refleja una actitud de conservación a ultranza de la vida y negación de la violencia. Imagen de renacimiento, de nueva vida, no sólo del planeta sino de los hombres: nuevos hombres y mujeres representados en esos niños que portan un sentido del respeto y de la disciplina por encima de cualquiera de sus mayores, supervivientes del viejo mundo bipolar y belicoso. 

                             Arte post-apocalíptico. Sugerente como pocos.


Este es el caso de Nausicäa del Valle del Viento o de Conan, el Niño del Futuro, ambas creaciones del maestro Hayao Miyazaki, o de las tramas argumentales de la conocida franquicia de juegos de rol Final Fantasy, donde se llega a encarnar a terroristas contra un gobierno opresor mediatizado por corporaciones empresariales y destructor del medio ambiente (es decir…). 



           Conan, el Niño del Futuro, anime de Hayao Miyazaki. Una preciosidad.




    Nausicäa del Valle del Viento. Mi obra favorita de Hayao Miyazaki, y una de mis preferidas en general.


 Las historias de Final Fantasy, verdaderas fábulas ecologistas y anti-imperialistas. Aún no sé como no están censuradas en determinados sitios. Debe de ser que dan mucho dinero.

   Final Fantasy VII. Cloud es un ex-soldado reconvertido en terrorista (sic).

Final Fantasy VI. Aquí los alegatos contra la idea de imperio son claros.


Incluso en los casos en que el manga, el anime o el videojuego japonés se decanta más por el elemento mech (lo mecánico, lo artificial, lo militar: fantasías de poder tecnológico a menudo bastante frenéticas y combativas), donde robots y soldados con armaduras se miden las armas y se enfrentan descarnadamente; incluso en estos casos, la ficción que se crea tiene mucha más atención al detalle (política, especificaciones técnicas, estrategias) y sutileza (cierto lugar para una crítica contra las lagunas del sistema) que en las producciones yanquis. Ahora, que personalmente no son éstas mis historias preferidas.



Se me ocurrió esta entrada al ver el tráiler de la nueva versión cinematográfica de Juez Dredd (personaje que, repito, surge más con intención paródica que como arquetipo heroico), leer las declaraciones de varios actores norteamericanos en torno a las políticas de su preciado país (http://cinemania.es/actualidad/noticias/14287/ultrafachas-en-hollywood-los-10-actores-mas-de-derechas/?frommsn=masnoticiashome  ) y finalmente recordar de qué estaban hechas las fantasías futuristas japonesas que he tenido la tremenda suerte de leer o ver.

Hagan su elección, amigos. Yo ya he hecho la mía. 

                      EEUU: El apocapipsis como metéfora de la decadencia. 


                    Japón: El apocalipsis como metáfora de la regeneración.

sábado, 4 de agosto de 2012

Prometheus



Bastante decepcionante para lo que cabía esperar, Prometheus copia directamente, escena por escena, la estructura del Alien original (¿tenía necesidad Ridley Scott de hacer eso? ¿no se da cuenta de que eso lastra enormemente la originalidad y personalidad de la nueva producción, relegándola a subproducto casi en homenaje al anterior?), sólo que estas escenas análogas son más pobres y predecibles. Sí, esa primera escena es muy "mítica", y a su favor hay que decir que los "ingenieros" están estéticamente muy bien conseguidos. Pero, en primer lugar, ya están jugando de nuevo con la "retrocontinuidad" histórica y biológica del ser humano, como hicieran los Alien vs Predator, aunque esto no me moleste demasiado. Y en segundo, aunque responde a algunas preguntas, nos deja con más formuladas, y deja varios hilos abiertos para una secuela, con lo que empieza a oler a nueva franquicia aprovechando el filón. De hecho, al no explicar el origen de ese genoma o líquido negro-arma biológica de los Ingenieros, hasta bien podrían hacer una precuela de esta precuela (aunque suponemos que todas estas cuestiones se responderán más o menos convenientemente en la próxima secuela).

El desfile de aliens (a cada cual más asquerosillo, destacando en intensidad la escena de la auto-cesárea de la protagonista... tardaré bastante en comer sepia a la plancha otra vez :roll: ) se agradece por el género al que pertenece la película, pero se hace también un tanto excesivo y tal vez innecesario. Queremos ver al alien. Y está claro que para eso tendremos que pagar otra entrada de cine dentro de tres o cuatro años. Mientras tanto, en mi cabeza juguetona, se me ocurrió el combate ficticio definitivo en estas lides: Ingeniero contra Depredador. Eso sí es un combate más igualado. Porque los Ingenieros (lo escribo con mayúscula, que al fin y al cabo son como nuestros dioses creadores) meten guallas como panes...

Queda la intriga de la verdadera motivación de estos nuevos (y viejos) personajes, los Ingenieros. ¿Sigue su planeta originario habitado? ¿Por qué decidieron acabar con nosotros (esta pregunta no me intriga lo más mínimo en realidad... supongo que simplemente sintonizaron un canal de noticias en 2012 y decidieron que nos harían un favor, que su creación se había desvirtuado).

Total, que me esperaba casi una obra de arte, me esparaba un nuevo Avatar (que a mí personalmente me encantó), y lo que tenemos es otra aburrida megaproducción hollywoodiense de "corta y pega 2.0, que nos hemos quedado sin ideas" con ciertas pretensiones de complejidad y excelencia. Pero de estas últimas, poco.

PD: Sin mencionar cuestiones dudosas como: ¿cómo puede el androide comunicarse con los Ingenieros sólo habiendo estudiado las lenguas primigenias terráqueas, incluso conociendo su raíz, si los Ingenieros vienen de un planeta lejanísimo y deberían tener un idioma distinto (aunque en realidad no llegamos a ver a un Ingeniero respondiéndole al androide... tal vez su visceral respuesta es por la mala pronunciación de alguna palabra del Fassbender)? ¿Cómo puede el androide moverse como pez en el agua por los intrincados sistemas de defensa de esos bichos (ya, ya lo sé, es un androide...). ¿A santo de qué esa mala leche de la Charlize Theron? ¿De verdad es hija de su padre, o más bien un experimento, una niña probeta, o un androide... o un juguete sexual del viejete? (en ese sentido, entenderíamos su acritud) ¿Qué le pasa exactamente al noviete arqueólogo, una indigestión (se nos antoja muy simple lo de la transformación en Mr. Hyde por ardor de estómago: no querían crear otro bicho al uso, que saliera de algún orificio del sujeto)?



domingo, 8 de julio de 2012

The Amazing Spiderman (2012)



No, no es mala película, pero de alguna manera, toda la maquinaria publicitaria y el hecho de que el listón esté tan alto tras Los Vengadores, me habían hecho forjarme otras expectativas: que éste iba a ser el Spiderman definitivo y que iba a barrer al de Raimi.

Pero no lo termina de barrer, entre otras cosas porque casi casi lo imita en bastantes ocasiones (hay secuencias, como la de los créditos de apertura, la última antes de los créditos finales o la del espejo que están casi calcadas), porque carga con el lastre del reinicio teniendo que contar otra vez el origen, por un componente ciertamente infantil y noventeramente kitch que se veía también en las de Raimi (poción verde chillón, poción azul chillón, ratón monstruoso, etc.) y que se aleja del tono de extitazos como Los Vengadores...

Tiene uno la sensación de estar viendo otra vez las de Raimi en gran parte del metraje. Los enfrentamientos con el Lagarto recuerdan a los de Venom en la tercera. Las voces que escucha el Lagarto recuerdan demasiado al Duende de Raimi. Los laboratorios y mejunjes de colores recuerdan a Raimi.

En la parte positiva, que no se queda corta: hay que decir que en el apartado estético éste es mucho más Spiderman que el de Raimi: no hay casi CGI (aquel fue un fallo tremendo de Raimi), y de alguna manera el actor con el traje (tan orgánico, tan palpable) da el pego totalmente: Es Spiderman. Hay un par de momentos épicos, además: el del niño que se pone la máscara y sale de las llamas (precioso) y el momentazo de "Spiderman héroe del pueblo": obreros y policías ayudando al arácnido. Tdoo ello está genial, pero visto lo visto... ¿Era totalmente necesario este reinicio? ¿O es que tal vez planean insertar pronto al personaje en el Universo Marvel y por eso querían prepararlo todo? Un servidor piensa que tal vez Raimi, aprendiendo de sus errores en Spiderman 3, habría sido capaz de hacer un Spiderman 4 épico, adaptado a los nuevos tiempos y a la altura de las últimas producciones. Tal vez, digo.

En la próxima parece que veremos a Osborn (si no al Duende) y quién sabe a qué faunístico enemigo (rinoceronte, buitre, camaleón, escorpión...). En definitiva, The Amazing Spiderman peca en algunos momentos del síndrome Superman Returns: parece estar imitando algo y aunque aporta cosas buenas no termina de adquirir su propia personalidad y destacar sobre el anterior producto. La última película del arácnido también adolece de cierta inconexión, de un montaje algo deslabazado, como pasaba con Green Lantern: The Movie; aunque la comparación no va más allá y la de 2012 me parece superior. Pero esta vez de seguro habrá una continuación, no como ocurrió con el Superman de Bryan Singer (quien pudo haber tenido una segunda oportunidad, por cierto). Esperemos que en ella se enmenden algunos errores o simplemente se consiga una cinta más redonda, con más cuerpo y más personalidad (los ingredientes los tiene). De lo contrario, estaremos ante una nueva y aburrida serie arácnida para engrosar las estanterías y la programación de los canales de pago.

Para terminar: el sentido del humor del personaje original sí se plasma en varias ocasiones (a partes iguales con el drama): al enfrentarse al Lagarto Peter tiene verborrea. Pero el mejor momento en ese sentido es ese "estornudo" con el que suelta un chufletazo de tela arácnida... directa a ciertas partes del maloso de turno.

En fin: tras Los Vengadores, todo corre el peligro de parecer poco... Y es que tener a 5 tipos a cada cual más fashion y poderoso peleándose entre ellos y contra un ejército extraterrestre sube demasiado la adrenalina como para sentarse a ver de nuevo el lento origen de un sólo personaje... a no ser que éste se haga maravillosamente y la experiencia sea cuasi-alquímica. Y no termina de serlo. En el género superheroico, como en el negro, el drama o el terror, no todo puede ser perfecto: hay historias sobresalientes (Los Vengadores; X-Men Primera Generación) y otras no tanto.

No todo puede ser perfección y excelencia, por mucho que nos estemos empezando a acostumbrar a películas rompedoras como las mencionadas de Marvel o el Batman de Nolan. Aún así, falta la perspectiva que da el tiempo para terminar de enmarcar esta producción, separarla de sus antecesoras y ser juzgada por sí misma. Porque el tiempo, ay el tiempo, produce reacciones extrañas e inesperadas en el ser humano: el otro día revisioné la tercera de Spiderman, esa tan vilipendiada por el bailecito funky del señor Maguire en medio de la calle... y mira tú, no me pareció tan mala después de ver The Amazing Spiderman. Al fin y al cabo, Sam Raimi es un director de peso y credenciales... ¿por qué lo sacarían del proyecto de Spiderman 4 cuando éste ya estaba iniciado, y ya se hablaba de un Ben Kingsley como el Buitre? Tal vez porque gente como yo empezábamos a cansarnos del enfoque personal de Raimi y pedíamos sangre nueva.

Lo dicho: Atentos estamos a una segunda parte.

viernes, 6 de julio de 2012

Opening de Las Crónicas de Lodoss

Llamamos openings a las secuencias de entrada de las series, las cabeceras (y endings a las que salen al final), en que aparecen los créditos de las mismas y donde suelen sonar temas icónicos representativos de la serie. Hay algunos realmente míticos. En este caso, cuelgo el opening de la ya mítica serie de animación japonesa de los 90: Record Of Lodoss War (en España, Las Crónicas de Lodoss), que tuve el placer de tragarme el año pasado. Se trata de una serie muy inserta en la ola de fiebre "rolera" que se dió en Japón en los 80 y que tuvo grandes manifestaciones en los 90. La presente serie fue la punta de lanza de todo un movimiento, inspiración de muchos otros productos, tanto de animación como del mundo videojueguil o el manga. Basada en una serie de novelas japonesas, mostraba a un variopinto grupo de aventureros (donde destacaba la pareja del guerrero Parn y la bella elfa Deedlit) que buscaban en viejas torres semiderruidas y atravesaban peligrosos bosques encantados para hacer frente a una misteriosa "bruja gris" con intenciones bastante dudosas, y con la resurrección de una vetusta diosa destructiva en juego. Hay dos temporadas de la serie; la segunda está protagonizada por otro joven guerrero: Spark.

La canción de entrada lo dice todo de la serie. Es maravillosa. Hazte un favor y abre el vídeo, el tema no te decepcionará. Llegado el segundo 0:50 se hace bochornosamente trágica y bella, a partes iguales. Mira y escucha... hay otros lugares. Este es uno de ellos: Lodoss.


El buen hacer oriental.

miércoles, 4 de julio de 2012

La verdad sobre Mangas y Comics

Como la verdad sobre perros y gatos. Titulo así esta pequeña entrada porque ambos medios son realmente diferentes entre sí. Esta es una pequeña impresión, sensación que he tenido después de retomar a los "superhéroes" durante un corto período de estrés de la tercera evaluación, y acto seguido volver a los mangas y animes que venía leyendo de antes. Ha sido como volver a la calma. A lo contemplativo. A lo reflexivo, incluso en las escenas más violentas. Pues, en el manganime, las intrincadas líneas que conforman tal perfección estilística y visual, son puro "currículum oculto" (lo que se transmite sin decir nada, sólo con gestos o estética). Las formas de los personajes del manga y el anime, incluso en los robots más disparatadamente grandes y militarizados... son andróginas. Andróginos (que tiene cualidades tanto masculinas como femeninas), como el "Andrógino Perfecto" que mencionaba Jodorowsky en El Incal: la unión perfecta de hombre y mujer, cuales dos incales (in-call: llamada interior), el blanco y el negro, el bien y el mal, el ying-yang. Andrógino significa ni más ni menos que equilibrio. El equilibrio, aceptación de los contrarios, es madurez, es conocimiento del mundo, aceptación de la diferencia. Los personajes japoneses son andróginos. Los superhéroes del comic norteamericano son tremendamente masculinos, lo que también significa belicosos y bipolares: o blanco o negro. Nada de uniones de contrarios. O con nosotros o contra nosotros. Incluso en el mejor de los casos, como el de Superman, que cree en el ser humano y en valores de pacifismo... el tipo va vestido de bandera, la de un país que invade militarmente Oriente Medio, mientras sus personajes de cultura popular hablan de paz, amor, justicia, etc. Los personajes del manganime no se ocultan ni mienten. Si utilizan la violencia la utilizan hasta sus últimas consecuencias, para sobrevivir y siempre con justificaciones (contextos bélicos detallados con minuciosidad en lo político, por ejemplo: Nausicaä del Valle del Viento) o bien de manera simbólica (el esfuerzo, la abnegación, la perseverancia: Los caballeros del Zodíaco). Pero van con la cara bien descubierta y no mienten a nadie. Su país tampoco.

Así que esa es la pequeña reflexión: la estética andrógina en el manganime como símbolo del equilibrio (tan budista, tan oriental) y por tanto de la madurez, frente a lo masculino del prototipo superheroico, más plano e infantil en cuanto a lecturas filosóficas se refiere.

Gene Starwind, protagonista de la serie anime Outlaw Star, recorre el Universo en busca de la Línea Galáctica, milenario y bien guardado secreto que tiene reminiscencias arqueológicas y que le llevará a afrontar su propio destino y redención cual viaje iniciático. A su lado, Melphina, la chica-máquina: aquí, como en el genial Ghost In The Shell se observa bien el tema de la simbiosis del hombre y la tecnología (cuando adecuada, equilibrada), del buen uso de esta última y de las fronteras que nos abre.


La hechicera Reena (los protagonistas femeninos son muy frecuentes en el manganime, así como el tema de la magia; todo ello conforma una imaginería en que el intelecto y la sutileza priman a menudo sobre el músculo) de Slayers, siempre con un hechizo en boca, se enfrentará al sumum de todo mal al final de la serie, y a conceptos ambiguos y ancestrales que la sobrepasan. Pero a todo se puede sobrevivir con una sonrisa sexy, buenos amigos y un conveniente conjuro de fuego.


La línea en el manganime (arquitecturas, personajes, paisajes...): auténticos "sistemas intrincados" que revelan más de lo que a primera vista pudiera parecer. No, no es sólo "locura japonesa". La estética habla por sí sóla.



La estilización y la verticalidad son cualidades típicas del manganime japonés. Forman parte de esa gracia y sutileza que caracteriza a estos prototipos orientales.


                                Las elaboradísimas arquitecturas de Katsuhiro Otomo.


                             La búsqueda, el elemento arqueológico-rolero...elementos muy presentes en el sentir mangaka: Algo se ha perdido y algunas personas lo buscan en antiguos lugares. No vuelan, ni van vestidos de banderas. Porque la situación les supera con creces.


La mencionada cualidad andrógina en el manganime. Además de simbología judeocristiana en el diseño de este ángel-demonio perteneciente al fenomenal manga Monster Collection de Sei Itoh, lleno de magia, invocaciones, ambientación fantástica, una protagonista preciosa y llena de energía... y muy complejas sorpresas esperándole en el climax de la obra: el culmen del saber, el ombligo del mundo... elementos que se escapan a la comprensión de los protagonistas: hay cosas por encima de nosotros.


 Nausicaä del Valle del Viento es, con diferencia, el mejor manga que he leido. A la perfección visual se une la perfección de un guión plagado de detalles técnicos (políticos, sociales, culturales, geográficos, históricos, etc.) para ambientar el contexto post-apocalíptico y bélico en el que se desenvuelven los personajes, mientras se introducen valores como el ecologismo y el pacifismo a través de la joven y carismática protagonista. De las mejores obras de Miyazaki. Para mí, tal vez la mejor.

 



 Todo se soluciona con un buen mamporro. O montando una guerra en el otro lado del Mundo para sacar petróleo.